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Viernes, 13 de Junio de 2008

Irlanda rechaza el Tratado de Lisboa y abre una nueva crisis en la UE

LOURDES GÓMEZ ·13/06/2008 - 12:46h

Irlanda echó este viernes el freno al proceso de reforma europea rechazando el Tratado de Lisboa por una mayoría de 109.964 votos. El No acumuló el 53,75% de los votos frente al 46,25% del Sí en un referéndum en el que participó el 51,26% de los tres millones de electores.

La confirmación del resultado fue recibido con aplausos y gritos de júbilo por quienes abogaron por tumbar el Tratado en el único país que lo sometió al veredicto popular.

La calma tardó en llegar al salón del Castillo de Dublín, adonde se acercaron los impulsores del No, entre ellos, el director del grupo de presión Libertas, el millonario Declan Ganley, y el presidente del partido nacionalista Sinn Fein, Gerry Adams. "Europa no ha muerto, pero el Tratado sí está muerto. La gente quiere una Europa social y democrática", advirtió Adams.

Tercer rechazo en las urnas

"Es la tercera vez que los europeos rechazan la misma fórmula antidemocrática constitucional y emiten un claro mensaje de que no quieren transferir más poder a Bruselas", dijo Ganley en referencia al voto negativo de Holanda y Francia al Tratado Constitucional, en 2005, y a la respuesta de los irlandeses a su versión modificada. El empresario irlandés defendió que el mensaje del electorado da autoridad al primer ministro irlandés, Brian Cowen, a negociar mejores términos con el resto de los miembros de la UE.

Cowen aceptó su responsabilidad en el rechazo electoral a una propuesta de reforma europea que, según él, protege "los intereses nacionales" de Irlanda. "El pueblo ha hablado y respetamos su decisión", dijo. "Es un resultado decepcionante para mí y supone un retroceso a muchos años de esfuerzos por parte de nuestros socios", admitió Cowen. El primer ministro prometió intentar resolver los recelos de los irlandeses en los contactos con los socios europeos a partir de la semana próxima.

Sin admitir que Irlanda ha puesto el fin definitivo al Tratado de Lisboa, Cowen buscó un halo positivo en el pasado: "Europa ha estado antes en la misma situación y ha encontrado una vía de progreso", dijo.

La victoria del No fue dibujándose a lo largo de la campaña y ha sido particularmente fuerte en zonas agrícolas, enclaves pesqueros y barrios urbanos pobres. Refleja la desconfianza del campo en el deseo de la UE de proteger sus intereses, el malestar de los pescadores y el miedo de las clases obreras a perder sus puestos y condiciones de trabajo en una Europa que, según temen, es crecientemente favorable a las multinacionales.

La sorpresa ha residido en el índice de participación, relativamente elevado para un referendo y más alto que el registrado en 2001, cuando Irlanda rechazó el Tratado de Niza. El Sí luchó para limitar la abstención, confiado en que una fuerte participación aseguraría el apoyo a Lisboa. La realidad ha sido muy diferente. En un distrito de Cork, con un porcentaje de votos por encima del 60%, el Tratado se hundió categóricamente. Cowen tuvo, al menos, la satisfacción de lograr el apoyo a Europa en su circunscripción.

 

EN TRES MINUTOS

José I. Torreblanca, investigador del European Council on Foreign Relations

¿Qué va a pasar ahora?

Sacarán el catálogo de recetas tradicionales. La opción menos costosa será convertir el problema en un asunto bilateral entre Irlanda y los demás 26 miembros de la UE para evitar poner en peligro el proceso de ratificación. Habrá que esperar cómo el Gobierno irlandés explicará el no.Luego es posible excluir a Irlanda de algunas áreas de la política común, como Defensa, algo que puede satisfacer a los partidarios del no. Es un proceso muy delicado política y jurídicamente.

¿Es posible repetir el referéndum en Irlanda como ya se hizo en 2001?

No creo que sea posible con esta cifra de participación. En aquella vez se volvió a convocar un referéndum con el argumento de que la participación de la consulta sobre el Tratado de Niza era muy baja y por eso carecía de representatividad. Pero esta vez, la participación ha sido bastante alta. En cualquier caso tendrían que cambiar el texto de la consulta.

¿Es factible volver a negociar un nuevo Tratado de Reforma?

No, es más fácil quedarse otros cinco años con el Tratado de Niza que sigue vigente. Una nueva negociación no llevaría a un Tratado de Reforma sino a un Tratado de Ruptura. Europa se rompería en dos bloques.

Se ha hablado mucho de una Europa de dos velocidades, en la que algunos países se juntan y otros prefieren quedarse fuera de ciertos proyectos.

Hasta ahora esto ha funcionado más bien como una amenaza. Pero hay mucho material para hacerlo. En política exterior, por ejemplo, ya vemos una Europa de dos velocidades. Cuando Alemania, Reino Unido, Francia o Polonia se ponen de acuerdo sobre un asunto, ya se puede considerarlo como una política exterior europea.

¿El no es un rechazo a la UE o la política nacional?

Es difícil delimitarlo. Se mezcla la UE con la globalización. Mucha gente culpa a Bruselas por problemas económicos que no tienen que ver con la política europea.