Archivo de Público
Jueves, 12 de Junio de 2008

Colchón mexicano para las constructoras españolas

El presidente de México anima a las empresas españolas con un plan de infraestructuras de 150.000 millones de euros

BELÉN CARREÑO ·12/06/2008 - 21:45h

El paraíso de la inversión para las constructoras y empresas de suministros públicos. Algo parecido les dibujó ayer el presidente de México, Felipe Calderón a decenas de empresarios españoles con el fin de animarles a participar en el arranque del ambicioso plan de infraestructuras que llevará a cabo en los próximos años. Calderón ha hecho una apuesta decidida por modernizar al país mejorando las comunicaciones, aeropuertos, puertos, autopistas, etc... hasta el punto de presupuestar un gasto de 150.000 millones de euros, hasta 2012.

El gasto, que implica una inversión del 5% del PIB de México al año frente a una media del 2% anterior, se materializará en 30.000 millones de euros anuales. La inversión prevista por el Estado español, 24.000 millones de euros para 2008.

El viaje del presidente mexicano es de común interés para ambas partes. Por un lado, las constructoras españolas se han ganado una reputación internacional a la hora de ejecutar obra pública, lo que les ha llevado a ganar importantes concursos en Estados Unidos y Canadá. Por otro, los mercados emergentes son una vía para diversificar el negocio de las españolas frente a la desaceleración, en el corto plazo, de las economías más desarrolladas.

México creció un 3,7% en el primer trimestre, pese al estancamiento de su vecino estadounidense, que hasta ahora es su principal socio y cliente. España está en segundo lugar en relaciones comerciales e inversión.

Además de las infraestructuras, Calderón quiere abordar una profunda reforma energética del país que, según sus cálculos, contribuiría con un 1% más al PIB nacional, hasta crecer un 6% de media.Para ello, necesita una mejora en los recursos de PEMEX, la empresa estatal de la energía donde también es posible que participen empresas españolas. El punto primordial del plan sería la mejora de la producción de gasolina, que por ahora se importa pese a que México es una potencia petrolera.

Los empresarios interpelaron al presidente sobre la seguridad jurídica del país. En los gobiernos anteriores, varias constructoras protestaron por procesos de licitación poco claros, punto que se ha prometido subsanar.