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Jueves, 12 de Junio de 2008

Para Cusack, EEUU atraviesa el peor momento de su historia

El actor acaba de presentar 'La vida sin Grace', en la que interpreta a un hombre que pierde a su mujer, una militar que muere en Irak

RUBÉN ROMERO ·12/06/2008 - 20:45h

Cusack, cuarentón, ya no trabaja "por entradas".

Las vueltas que da la vida. John Cusack (Illinois, 1966), el muchachito que encarnara como nadie la abulia adolescente ochentera en filmes como Dieciséis velas (John Hughes, 1984) o Juegos de amor en la universidad (Bloom & Roberts, 1985) se nos ha hecho un hombrecito. Cuarentón y con problemas: en tres de sus últimas cuatro películas (The Contract, El niño de Marte y, ahora, La vida sin Grace) es el hombre de una familia monoparental, rol que se adapta a la perfección al eterno rostro de tristón-sólo-quiere-un-amiguito.

"Supongo que cuando llegas a los 40 no te queda otra opción que interpretar este tipo de papeles", afirma resignado. Las otras dos películas preferimos olvidarlas. La vida sin Grace (James C. Strouse) resulta más interesante. En ella interpreta a Stanley Philips, viudo de guerra en dura pugna emocional con sus dos hijas, a las que debe comunicar la muerte de mamá Philips en el campo de batalla iraquí. "Es una vergüenza lo que pasa en EEUU. Han prohibido las fotos de los ataúdes de nuestros soldados. Es como si no existieran, y ellos son las principales víctimas de una guerra motivada por intereses, en la que no tenemos nada que ver. Alguien debería recordarlos".

Bien, bien. Ha quedado claro: Bush, malo; marine, bueno. Pero, ¿qué opinará nuestro combativo actor de los desmanes de sus compatriotas de uniforme en Abu Ghraib? "Son sólo un ejemplo de la corrupción a la que ha llegado mi gobierno. De todos modos, La vida sin Grace es más  humana que política. Mi siguiente proyecto, War Inc. (Joshua Seftel) sí que es una denuncia del sistema, sobre todo de los ejércitos privados que arrasan con los derechos civiles de los iraquíes". Loable intención, aunque tal vez demasiado arriesgada.

Arte como denuncia política

De un tiempo a esta parte, ni Haggis con su En el Valle de Elah ni Redford con su Leones por corderos han sido capaces de hacer que el público norteamericano vaya al cine para que les canten las verdades del barquero. "Me da lo mismo. Ya no trabajo por entradas. El arte debe denunciar. Su única razón de ser es contarle a la gente que EEUU atraviesa el peor momento de su historia", dice el actor.

John, que te pierdes. Mira que hace nada estuvo por aquí Susan Sarandon y dijo que estaba segura de que le habían pinchado el teléfono. "Tal y como está ahora, dudo que la administración Bush haga eso conmigo. Y si lo hicieran, lo único que descubrirían es que me gustan las mujeres". Algo que ya quedó muy claro en los ochenta.