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Jueves, 12 de Junio de 2008

A por el voto hasta el último minuto en Irlanda

Los índices de participación en el referéndum sobre el Tratado de Lisboa oscilaban entre el 35% y el 10% dependiendo del distrito. Este viernes comenzará el recuento de los votos

LOURDES GÓMEZ/AGENCIAS ·12/06/2008 - 15:41h

A media tarde, el panorama seguía turbio en Irlanda. "Se están registrando bruscas oscilaciones, con índices del 35% en unos distritos y por debajo del 10% en otros", comentó Alan Farrell, alcalde de Malahide por Fine Gael, partido en oposición en el Dail (parlamento) y aliado del Gobierno en el referendo.

Aún era pronto para hacer valoraciones, pero la campaña del Sí estima que necesita una participación entre el 40 y 45 por ciento para cantar victoria. Un goteo constante de gente pasó este jueves por el colegio electoral de Malahide, población costera al norte de Dublín con un alto nivel de rentas.


Hasta las monjas de clausura del Convento Carmelita ejercitaron su derecho de voto. Cuatro hermanas, con su hábito marrón, saludaron sonrientes al alcalde sin mediar una palabra.En cambio, Colette O´Malley, viuda de 68 años, con experiencia en marketing, se disponía a votar positivamente porque, según explicó, "Europa ha beneficiado mucho a Irlanda". "Hay que fortalecer la UE para que pueda negociar mejor frente a Estados Unidos y China. La voz de un país pequeño nunca se escuchará en la comunidad global", advierte de camino a Malahide.

"El Tratado", añade O´Malley, "es un documento técnico, difícil de comprender. Pero los que lo rechazan, denotan ignorancia". Ni el Taoiseach lo ha leído, según confesó al inicio de la campaña. A la dificultad de comprender el compendio de leyes del reformado texto constitucional europeo se aferran los que ayer votaron no y muchos de los que se abstuvieron.  

De acuerdo con estimaciones preliminares, el rechazo fue más pronunciado entre las clases menos prósperas, entre la gente dejada de lado por el despegue económico del Tigre Celta. A ellos se dirigen los mensajes de Sinn Fein, único partido parlamentario opuesto al Tratado, y de los grupúsculos de la izquierda política, que relacionan el rápido europeo con futuras nefastas condiciones laborales y la privatización de los servicios públicos.

En el umbral ideológico opuesto, pero también contrario a la ratificación, Libertas asegura que el impuesto de sociedades en la República- al 12,5%, el más bajo de Europa- corre peligro.  "He votado en contra porque no entiendo nada. El texto que nos enviaron es incomprensible", dice Michael Rooney, en referencia a la información distribuida por la Comisión del Referéndum.

Lo explica con expresión de pillo a la salida del colegio de Dermott Street, en un barrio del interior de Dublín que ha conocido tiempos mejores. La regeneración aún no ha llegado a este enclave a dos pasos del centro y en cada bloque de casas hay pisos con las ventanas herméticamente tapiadas.

El futuro de la UE en juego

Irlanda es el único país de los Veintisiete que decide en referéndum si ratifica o no el Tratado de Lisboa, por lo que supone una prueba de fuego para toda la UE. Un país que representa el 1% de la población total podría significar un nuevo fracaso, pese a que la mayoría de partidos, asociaciones y empresas han pedido el 'sí'. El Sinn Fein, uno de los pocos detractores, argumentan que Bruselas pone en peligro los derechos democráticos del país y la tradicional neutralidad militar.

El primer ministro, Brian Cowen, rehusó comentar directamente las posibles consecuencias del resultado, pero manifestó su confianza, en declaraciones a The Irish Times.

"Los ciudadanos deberían tomárselo seriamente y con esperanza", explicó, llamando a "tanta gente como sea posible" a expresar su opinión en las urnas, a través de un reclamo al que también se sumó el jefe de la oposición, Enda Kenny, que señaló después de votar que el referéndum supone "un momento de verdad, un día importante para el pueblo de Irlanda". "Creo que ha habido un cambio de actitud en los últimos diez días, en los que la gente ha comenzado a centrarse en la realidad que incluye el tratado, lo que significa para nuestro país, lo que significa para Europa y los retos a los que nos enfrentamos junto a la UE y a nivel global", añadió.