Archivo de Público
Jueves, 12 de Junio de 2008

"Salí por el lado del volante y al momento se produjo la explosión"

Juan Carlos Páez, el camionero que dormía en el camión incendiado, estuvo a punto de morir

ÁLVARO LÓPEZ MILLÁN ·12/06/2008 - 15:28h

EFE - El camionero que sufrió quemaduras de segundo grado al arder su vehículo mientras dormía en el polígono de La Granadina, en San Isidro (Alicante), a su llegada hoy al Hospital de Carlos Haya de Málaga donde ha sido trasladado esta mañana en un avión medicalizado desde Alicante.

"Intenté huir por la puerta del copiloto, pero no pude; entonces salí por el lado del volante y, al momento, se produjo una explosión". Así fue el dramático momento vivido por Juan Carlos Páez, el camionero herido con quemaduras de segundo grado al incendiarse su camión mientras dormía en una estación de servicio de San Isidro (Alicante). Lo cuenta a este periódico su hermano Rafael, según el testimonio del propio Juan Carlos a su jefe de transporte, horas después del siniestro. Juan Carlos, de 43 años, fue trasladado ayer en un avión medicalizado al Hospital Carlos Haya de Málaga. Con el rostro descubierto, en camilla y con las manos totalmente vendadas, ingresó inmediatamente en la Unidad de Quemados.

La familia de Juan Carlos, transportista desde hace 17 años, se queja de la dureza de esta acción. Su mujer, Petri García, la calificó, sin pelos en la lengua, de "acto de terrorismo" y llamó "salvajes" a los que la perpetraron. "Cinco minutos más, y estaría muerto; no se les puede llamar piquetes informativos porque no permiten la libertad de actuación de cada transportista", aseveró. Además, en declaraciones a los medios de comunicación en la puerta del centro sanitario, recordó que hace dos semanas su marido le comentó que los piquetes "parecían que iban a por Acotram", la empresa para la que trabaja.

No obstante, Petri recordó que Juan Carlos estaba a favor de la huelga, porque "hay que hacer algo contra la subida del gasóleo", aunque considera que los piquetes, con estos últimos acontecimientos, "se han pasado".

Decisión de última hora

Poco antes de visitarle en el hospital, su hermano Rafael, que también es camionero, recordaba que el pasado viernes había hablado con él para recogerlo, una vez que dejara la carga, ya que iban por la misma carretera en dirección a la sede de la empresa en Antequera (Málaga).

Sin embargo, la casualidad no se puso del lado de esta familia y Rafael pasó por San Isidro nueve horas antes que Juan Carlos. "Pensaba que la huelga iba a durar dos días -explicó ayer Rafael- y por eso decidió quedarse a dormir en Alicante", aunque, viendo el cariz de los acontecimientos, "llamó a la empresa para avisar de que dejaba el camión aparcado y alquilaría un coche para regresar a su casa", en el municipio malagueño de Mollina.

Al final, iba a ser su propio hermano el que iba a ir a recogerlo, pero Juan Carlos Páez decidió "esperar un poco a ver si se solucionaba todo", todo ello con el respaldo de la empresa para la que trabaja. De hecho, los compañeros que estuvieron con él las horas previas a este suceso dijeron posteriormente que Juan Carlos pensaba viajar con su propio hermano en un coche particular.

Esta decisión estuvo a punto de costarle la vida. "A mí me parece muy bien que quemen camiones si quieren, pero primero que pregunten si hay alguien dentro porque a las cuatro de la mañana, con la cortina echada, lo normal es que el camionero esté durmiendo en la cabina", denunció su hermano, quien recordó que "los piquetes dicen que no han sido ellos". La hija del camionero, Tania Páez, también mostró su "rabia y coraje" por lo sucedido.


La investigación
Ahora, mientras se recupera de sus heridas, Juan Carlos espera que las fuerzas de seguridad del Estado encuentren a los responsables. Por el momento, la Guardia Civil, que se ha hecho cargo de la investigación, ha pedido a la empresa que gestiona la estación de servicio del polígono Las Granadillas, donde se produjo el suceso, la cintas de las cámaras de seguridad que, según cuenta la familia, pudieron haber grabado el origen del fuego.

En el lugar había estacionados más de trescientos camiones en el momento del siniestro, que llevaban 48 horas sin poder salir por la presencia de piquetes en los accesos.


Además, los agentes esperarán a que mejore el estado del transportista para poder tomarle declaración sobre la situación. Ayer se encontraba sedado para aliviar el dolor provocado por un siniestro que pudo tener su origen en una huelga que él mismo apoyaba.