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Miércoles, 11 de Junio de 2008

La hora de la verdad para la UE

Irlanda decide este jueves si apoyar o no el Tratado de Lisboa firmado en diciembre del año pasado. Tras el fracaso de la Constitución europea, la Unión quedaría herida de muerte con un 'no'

LOURDES GÓMEZ ·11/06/2008 - 18:01h

El Gobierno de Dublín anticipa una ajustada victoria en el referendo de ratificación del Tratado de Lisboa impulsada por el fuerte empuje de la campaña del sí en los últimos días. Pero un resultado negativo en la consulta que se celebra este jueves en la isla supondrá "la muerte" del proyecto de reforma institucional de la UE. "El Tratado está muerto si un país lo rechaza", aseguró Dick Roche, secretario de Estado para Europa, en una entrevista con un reducido grupo de periodistas extranjeros.

"Es un Tratado muy positivo para Irlanda. Protege todas nuestras líneas rojas- en fiscalidad, neutralidad militar y el derecho al no nacido- y respeta el principio de igualdad en el seno de la Comisión. Es difícil ver qué podemos renegociar", alertó. Roche descarta el remedio aplicado al Tratado de Niza, que prosperó en una segunda cita en las urnas irlandesas, y sostiene que no hay tiempo ni margen para enmendar con protocolos un texto legal que, a su entender, "no se puede mejorar".

"El rechazo tiene profundas repercusiones para Europa. Sin el apoyo unánime de todos los países de la UE, el Tratado no puede entrar en operación. Habrá crisis y muchas dificultades. Entraremos en un periodo de introspección e incertidumbre. Irlanda cobrará una mala imagen si emite un mensaje negativo", advirtió. "Es el momento de la verdad para Irlanda", aseguró el día anterior el líder de Fine Gael, Edna Kenny.


La maquinaria por el 'sí', en marcha

La ventaja del no en el último sondeo, del viernes pasado, reactivó la campaña a favor de Lisboa, que incluye al Gobierno y la oposición parlamentaria. "Se ha registrado un fuerte movimiento hacia el sí en las últimas 72 horas. Aún es demasiado ajustado en algunas zonas, pero creemos en la victoria", aseguró Roche en base a las reacciones en los hogares irlandeses. Un observador más alejado, Paul Sutherland, anterior fiscal general, considera la situación "demasiado frágil" para aventurar un veredicto.

La alianza ha actuado a la defensiva, sin descubrir una idea impactante para vender un acuerdo centrado en los mecanismos de funcionamiento de la Europa de los 27. "Es como sugerir enmiendas al ajedrez cuando el interlocutor no conoce las reglas del juego", compara Proinsias de Rossa, euro parlamentario laborista. "Es más fácil preocupar a la gente, que reasegurarla. La campaña del No se ha inventado un sinfín de argumentos, que han hecho mucho daño. Pero conseguimos darle la vuelta y estamos en la vía hacía la victoria", señala Garret Fitzgerald, anterior Taoiseach (primer ministro) por Fine Gael.

El rechazo será un duro aterrizaje para Brian Cowen, que tomó posesión de su cargo al frente del Gobierno en plena campaña, tras la renuncia de Bertie Ahern por alegaciones de corrupción. El nuevo Taoiseach ha denunciado "la campaña deshonesta" del No, enfocada en despertar miedos con falsedades y cuestiones no incluidas en el Tratado. Aún y todo, Cowen se responsabiliza de una posible derrota en las urnas.

Pelea por la publicidad

Una sentencia del Supremo obliga a las televisiones a dar el mismo espacio de tiempo a defensores y detractores de un referendo constitucional. La alianza del si representa en el Parlamento de Dublín al 80% del electorado, pero sus mensajes  no pueden ser más largos que los de los grupos extremistas que rechazan el Tratado de Lisboa. Roche reconoce que han perdido "mucho tiempo refutando las distorsiones y mentiras" de los contrarios. "Nos han distraído de nuestra tarea", corroboró.

Para el diputado de Fine Gael, Michael Noonan, "ha sido la campaña más difícil de pelear".

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