Archivo de Público
Miércoles, 11 de Junio de 2008

La policía de Barajas frustra la gira de un cuarteto de jazz brasileño

Los agentes retuvieron durante 12 horas a dos miembros del grupo y finalmente los repatriaron

JOAN VICH ·11/06/2008 - 19:24h

Los cuatro miembros del Sao Pulo Underground. PÚBLICO.

São Paulo Underground, uno de los muchos proyectos del reputado trompetista de avant-jazz de Chicago Rob Mazurek, está esta semana de gira por España. Pero lo hace en una versión mutilada por la burocracia de la frontera española. El martes por la mañana llegaban los cuatro miembros del grupo al aeropuerto de Barajas, en vuelos separados. Dos de ellos -el norteamericano Mazurek, por supuesto, pero también un brasileño- pasaron los controles sin problemas. Pero los otros dos brasileños del grupo, Richard Ribeiro y Mauricio Takara, fueron detenidos en el control de pasaportes, sin que les dieran ninguna explicación.

Cinco salas diferentes

A partir de ahí los llevaron a cinco salas diferentes, haciéndoles preguntas cada par de horas pero sin darles más explicaciones ni dejarles comunicarse con sus compañeros. Los metieron en una pequeña sala donde había otros brasileños, mexicanos, guatemaltecos, hasta que los llevaron ante un abogado de oficio. Esto fue ya cinco horas después de aterrizar.

El abogado comprobó que, efectivamente, eran miembros de un grupo musical de prestigio internacional con una gira organizada por una empresa española, que tenían billete de vuelta, medios económicos propios para financiar su estancia y reservas de hotel en todas las ciudades donde iban a actuar.

Sin atenerse a razones

A petición de la Policía y a través del letrado los organizadores de la gira debimos enviar por fax -el concepto "correo electrónico" no parece haber llegado aún a nuestras comisarías- las hojas de ruta especificando los lugares de actuación, los hoteles reservados y los teléfonos de contacto del promotor local en cada ciudad donde actúa el grupo esta semana.

Era tan sencillo como hacer un par de llamadas telefónicas y comprobar la veracidad de esas alegaciones. Pero el agente de turno -aparentemente, el jefe del control de fronteras- no quiso atender a razones.

Ni siquiera sabemos si llegó a leer esos documentos enviados por fax, puesto que nadie llegó a poder hablar con él. Tampoco el abogado de oficio, que debía comunicarse a través de un agente raso del servicio administrativo sin poder tener trato directo con ese misterioso superior que tomaba las decisiones.

Tras 12 horas de gestiones infructuosas y nula colaboración o interés por parte de la Policía, Takara y Ribeiro fueron expulsados del país y se encuentran ya en São Paulo, todavía incrédulos ante lo sucedido. Han actuado en todo el mundo y jamás les había pasado nada igual.D

El inicio de una crisis que colea


Dos jóvenes brasileños lanzaron en marzo la voz de alarma: maltrato psicológico y arbitrariedad policial en la frontera de Barajas. El Gobierno de Lula se puso manos a la obra para exigir a España explicaciones sobre las inadmisiones a sus ciudadanos y endureció los requisitos de entrada a españoles. El Ejecutivo de Zapatero se escudó en problemas de información sobre cambios en los criterios de admisión de extranjeros no comunitarios. Mientras tanto, hubo un cruce de inadmitidos en los respectivos aeropuertos. La calma llegó en una reunión bilateral en la que se acordó colaboración de las policías de ambos países en sus aeropuertos.