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Martes, 10 de Junio de 2008

Un verano en campaña contra las 65 horas semanales

En noviembre, el Parlamento europeo puede echar atrás el texto aprobado

BELÉN CARREÑO BRAVO ·10/06/2008 - 23:00h

Los europeos aún tienen una oportunidad para que no se apruebe la Directiva que elevará el techo legal de horas trabajadas por semana hasta 65 y que consensuaron ayer los ministros de Trabajo de la UE. El Parlamento Europeo, que debatirá a mediados de noviembre el contenido del nuevo texto, puede rechazar el texto remitido por la Comisión. Para ello, el eurodiputado español, Alejandro Cercas, ponente de la causa, deberá contar con los votos de mayoría absoluta de la Cámara, algo que ya ocurrió en 2005 cuando se planteó por primera vez el debate sobre el límite de horas.

Sin embargo, el perfil de la Eurocámara ha cambiado mucho desde 2005. Francia e Italia se muestran ahora a favor de la medida, al contrario que hace tres años. Por otro lado, la postura española puede contar con el respaldo de otros nuevos miembros que no estaban integrados en 2005.
Cercas asume el reto que supone dar marcha atrás al texto aprobado por los ministros, pero recuerda que los eurodiputados no tienen la férrea disciplina de voto que se exige en los partidos nacionales. "Varios diputados liberales de Italia y Francia ya me han llamado para darme su apoyo", señala Cercas. Además, en estos países se larva un descontento social que podría a llevar a los representantes a desligarse del voto oficial de su país.

Este eurodiputado del PSOE, espera contar con la ayuda de sindicatos y organizaciones sociales para ganarse el voto de la mayoría de la Cámara. Ayer las organizaciones sindicales mostraron su profundo rechazo al plan de Bruselas, que UGT calificó como "regresión social". Incluso CEOE aseguró ayer que seguirá negociando convenios de 40 horas semanales. En opinión de Cercas, "se ha abierto la puerta, por ejemplo, a que se pueda renunciar al salario fijado por el convenio".

Flecos en el texto

El texto aprobado ayer es un conjunto de enmiendas a la Directiva de ordenación del tiempo de trabajo aprobada por la UE en 2003. Por ahora, es una declaración política que aún debe ser retocada antes de tener la forma definitiva que se enviará al Parlamento. En cualquier caso, los políticos consensuaron ayer vaguedades como la de que se evitará "victimizar" a los empleados que no acepten trabajar más horas. Según un estudio de la Universidad de Cambridge sobre el funcionamiento de la cláusula opt-out (que permite al empleado trabajar más horas de forma consentida) en Reino Unido -único país en el que ya era legal-, abundaban situaciones de abuso y de presión que llevaban a aceptar los nuevos horarios.