Archivo de Público
Martes, 10 de Junio de 2008

El apagafuegos de Neustift

Al portavoz de la Federación le gusta estar siempre cerca de los periodistas

P. Gª CARPINTERO ·10/06/2008 - 22:44h

Jorge Carretero no es un directivo de la Federación usual. Vive apartado de la lejanía habitual en la que se mueven los que habitan en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Al portavoz de la Federación le gusta estar al lado de los periodistas “por si necesitan ayuda, por si requieren cualquier tipo de declaración. Mi puesto debe estar ahí”, como siempre dice. En la concentración austríaca, ha repetido los movimientos. Aunque realmente hasta antes de ayer no ha acabado de asentarse en la Eurocopa.

Además de portavoz, tarea que desempeña desde 2006 (cuando llegó a la casa por antonomasia del fútbol español), Carretero es también presidente del Alcalá y tuvo que interrumpir el viaje de expedición para trasladarse y seguir a su equipo en un partido decisivo ante el Alzira, donde se jugaba sus aspiraciones de subir de Tercera a Segunda B. No le fueron las cosas bien al Alcalá y Carretero andaba algo disgustado por esto. Queda el partido de vuelta, así que deberá hacer un nuevo paréntesis en la Eurocopa.

Las relaciones entre los distintos estamentos de la Federación y la prensa es un asunto peliagudo, que no suele  gustar a mucha gente. La selección ha encontrado en Jorge Carretero a la persona ideal para la faena. Lidiar con los periodistas no es fácil, pero Carretero, el portavoz de la Federación, se encarga de que todo esté a su punto. Es un directivo diferente. Se traslada a todos los sitios con el autobús de la prensa, pernocta en el hotel de los periodistas e incluso se ha enganchado a jugar a la pocha con ellos en esas largas noches de concentración.

Sonriente, siempre tiene a punto un pequeño chascarrillo para suavizar el ambiente cuando se tensa. Y todo ello sin abandonar la seriedad adecuada en los momentos de rigor. “Siempre he dicho que me gusta estar con mis amigos los periodistas. Se aprenden cosas de ellos”, afirma Carretero, que lleva una concentración de aúpa.

En Austria, está mucho más atareado. El protocolo de la UEFA es abrumador. Que si un acto con el delegado arbitral, que si otro con el equipo contrario, que si hay que recibir a tal invitado. Carretero se encarga de que todo esté a punto para que a los directivos y al presidente Villar no les pillen desprevenidos.