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Martes, 10 de Junio de 2008

«Obama no es Jesucristo»

Junot Díaz, premio Pulitzer con su primera novela ‘La maravillosa vida breve de Óscar Wao’, construye un relato cuyo lenguaje pasa por Santo Domingo, Nueva Jersey, el Caribe y el castellano más popular

CAROLINA ISASI ·10/06/2008 - 19:37h

Nuria Puentes - Fantasía, cómic y rol, eso es todo lo que pide Junot Díaz.

Una noche de juerga en México DF y encontró el título y la historia. Junot Díaz, ganador del Premio Pulitzer 2008 con La maravillosa vida breve de Óscar Wao (Mondadori), ya forma parte de la leyenda por su humor, el lenguaje mezcla de inglés, criollo y español. Junot Díaz dijo Oscar Wao en vez de Oscar Wild.Y todos se rieron y siguieron charlando y bebiendo y luego se hizo de madrugada y el día les pilló en otra parte. Después del libro de relatos  Los boys (Mondadori, 1996), que lo convirtió en uno de los 20 mejores escritores de ficción contemporánea, esto es lo que podíamos esperar.


Su lenguaje es vivo y caribeño.
Lo que yo escribo no es esa cosa desaliñada que llaman spanglish, sino una especie de criollo, con palabras y expresiones intercaladas de español. Alguien que se siente a leer una novela como ésta y sacrifique horas de su tiempo, cuando encuentre una palabra rara, no va a tener ningún problema para preguntar qué significa. En España hay muchos dominicanos. Ser lector para mí significa preguntarle al otro, participar en una conversación. Leer un libro significa encontrar un mundo y un lenguaje nuevo. Un libro como éste pide que el lector construya comunidad.


¿No le daba miedo no llegar al público general?
La experiencia dominicana es la más universal que existe. Lo que nos pasa a nosotros le pasa a todo el mundo. Lo que pensamos y sentimos nosotros lo siente y piensa todo el mundo. Por eso no necesito escribir de otros países o comunidades para ser universal. Cuando pienso en un ser humano, la imagen que llega a mi mente es un rostro dominicano.


¿Era necesario ese libro de Oscar Wilde para sacarle de ese atasco literario del que hablaba?
En ese año quería escapar de una novela malísima que estaba fallando. Era una manera de huir, buscaba una idea, un hilo que me fuera a salvar. Si no hubiera sido Oscar Wilde, hubiera sido otra cosa.


¿Se esperaba ese éxito?
El éxito no tiene nada que ver con tu valor como escritor. Es un acto de fe, porque yo escribo para el futuro. Tu público, tus lectores, son lectores que nunca vas a conocer. ¡Es algo grande imaginar eso! Un libro no vale la pena en el presente. Los libros valen la pena porque duran.


¿Y el premio?
Ni me lo imaginaba. Sólo esperaba no pasar vergüenza con mi libro, no comerme los mocos como decimos en la República Dominicana.


Habla sobre un mundo muy concreto...
Lo particular es lo universal. No hay novelas que no sean particulares. Cuando uno habla de obras universales, hablamos de particularidades. Shakespeare es universal porque escribió sobre una vaina tan particular que nos llega a todos. Lo mismo ocurre con Moby Dick.


¿Qué ha significado para usted la ciencia ficción de la que tanto se nutre y tanto ha leído?
Para alguien que nació en Santo Domingo y que se crió en EE UU, la ciencia ficción es la mejor manera de explicar la cualidad caribeña y norteamericana. En Santo Domingo tenemos la historia de la esclavitud, si intentas explicárselo a un muchacho, suena a ciencia ficción, ¿no te parece?


Dice apoyar a Obama, pero tampoco se le ve especialmente convencido.
Obama no es Jesucristo. Es muy  “center”. Hemos llegado a un momento en el que cuando uno no es muy izquierdista, suena a Ché o a Fidel. Hemos vivido una época muy derechista, en la que si escuchamos a un político diciendo que no se quiere meter en Irán, soltamos un gran guau. Yo creo que es buena gente, que no es ladrón, ni bruto, pero esa no es la izquierda que yo quiero aunque le apoyo. En una campaña de un año en la que Hillary y Obama han peleado ¡hasta de frijoles y de café! es curioso que hayan omitido tratar la inmigración. Ese silencio para mí significa algo malo. Ahora mismo están deportando muchísimos inmigrantes y estos candidatos que dicen que son el futuro, no han hecho ni dicho nada.


Como ocurre en la Italia de Berlusconi.
¡No me hables de ese ladrón! Europa es otra cosa. ¡Es medieval!


Ha dicho en alguna ocasión que  los libros que recomienda son los que todavía no se han escrito. ¿Qué quería decir?
Cuando hablamos de libros siempre tenemos que dejar un espacio para la gente joven, para lo que estar por llegar. Por eso digo que lo que hemos escrito ahora, no es nada con lo que vendrá. Esa es mi esperanza.


¿Ya tiene alguna otra historia en marcha?
Nada, no estoy con nada. Todavía no he podido meterme en ninguna otra historia.