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Martes, 10 de Junio de 2008

Biógrafo lamenta la muerte de "la gran diva de la danza española"

EFE ·10/06/2008 - 10:27h

EFE - Imagen de archivo de una entrega de premios de "El Norte de Castilla", en la que el Presidente de la Junta de Castilla y León, Juan José Lucas (1I), dialoga con algunos de los premiados por , entre ellos la bailarina, Guillermina Martinez " Mariemma " (3D).

El escritor y periodista José Delfín Val, autor de la única biografía existente de Mariemma, ha lamentado hoy el fallecimiento a los 91 años en Madrid, de quien ha considerado "la gran diva" de la danza española.

"Bailaba volando. Estaba más tiempo en el aire que en el suelo. Sólo pisaba para coger impulso", ha explicado a Efe el escritor y autor de "Vallisoletanos. Semblanzas Biográficas: Mariemma" (Caja de Ahorros Popular de Valladolid, 1984), ilustrada con numerosas e inéditas fotografías cedidas por la ya fallecida artista.

Val ha recordado cómo, debido a su corta estatura y escaso peso, debía trabajar aún más para perfeccionarse, "a veces hasta dieciséis horas diarias" en los comienzos de su carrera hasta lograr "un mayor espacio recorrido en el escenario que el resto de las bailarinas", ante las cuales su cuerpo "emergía y se engrandecía".

Su principal aportación al mundo de la danza fue el desarrollo de la escuela bolera, "una forma de entender el baile español diferenciado del flamenco que ya nadie ha sido capaz de hacer", ha precisado su biógrafo.

Gracias a esta escuela fue la "gran impulsora" de la danza española "en el mundo entero", la "diva máxima", ha insistido el escritor y periodista hasta compararla con Montserrat Caballé en lo que al baile se refiere.

"Era una diva, y ella lo sabía. Tenía un carácter impetuoso, pero era a la vez amable y comedido", ha comentado.

José Delfín Val recuerda que conoció a Mariemma cuando él tenía diez años y que fue en un recital de la artista sobre las tablas del Teatro Gran Vía, en la capital de España, cuando ya era la "máxima figura" de la danza española.

Después se convertiría en su biógrafo y compartiría con ella largas conversaciones telefónicas en los años ochenta donde ella demostraba su amor a la danza por medio de anécdotas.