Archivo de Público
Lunes, 9 de Junio de 2008

El exilio cubano es un buen negocio en Miami

La ayuda oficial para promover la democracia en Cuba se va en sueldos

LISSETTE BUSTAMANTE ·09/06/2008 - 20:15h

AP/Alan Díaz - Varios hombres celebran en febrero la renuncia de Fidel Castro en el barrio Pequeña Habana de Miami.

No han comenzado a soplar los vientos huracanados en Miami, como ocurre cada año por estas fechas, pero en la ciudad ya hay tempestades. La tormenta tiene lugar en el exilio cubano. Allí, el cruce de palabras no sólo se centra en el arco iris político, sino que la polémica se sitúa, desde la publicación el pasado mayo de un informe, en el uso de los fondos para promover la democracia en Cuba.

La autora del informe es la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) y el documento ha llevado a esta organización a enfrentarse a cuatro asociaciones.

En su estudio de 21 páginas la FNCA afirma que el 83% de los fondos asignados entre 1996-2008 por el programa para Cuba de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) -la agencia gubernamental de cooperación y desarrollo- ha sido utilizado para "cubrir los gastos operativos de las organizaciones, estudios sobre la transición de universidades fuera de la isla y actividades realizadas en EEUU".

El estudio concluye que de los 65 millones de dólares que el Gobierno federal ha gastado en los últimos 10 años para promover la democracia en Cuba, menos del 17% llegó a los grupos disidentes.

Héctor Palacios, condenado a 25 años de prisión en la primavera de 2003, y que fue excarcelado por motivos de salud, manifestó en un programa de televisión que "casi todo ese dinero se queda en Miami" e insistió en que se deberían eliminar esos fondos.

El escándalo afecta al Centro para una Cuba Libre, el Directorio Democrático Cubano, Acción Democrática Cubana y el Grupo de Apoyo a la Democracia.

En el caso del Directorio Revolucionario Cubano, por ejemplo, el informe de la Fundación destaca que entre 1998 y 2005 este centro "invirtió el 85% de los fondos recibidos de USAID en pago de salarios, beneficios a los empleados y jefes de oficina, mientras que un mísero 4% se gastó en ayuda directa al pueblo de Cuba". El Grupo de Apoyo a la Democracia gastó el 81% de los fondos en la isla, según el documento.

Un asesor de Bush, salpicado

Otro de los salpicados es Felipe Sixto, ex asesor especial del presidente Bush para Asuntos Intergubernamentales. Sixto renunció en marzo a su cargo tras admitir el uso indebido de fondos de USAID para ayudar a la disidencia en la época en la que él todavía trabajaba en el Centro por una Cuba Libre, en Washington, antes de ser contratado por la Casa Blanca en julio del 2007.

Cuando informó de la dimisión, el portavoz de la Casa Blanca, Scott Stanzel, dijo que Sixto renunciaba tras enterarse de que el Centro por una Cuba Libre preparaba una demanda por el uso indebido de los fondos. "Al parecer, Sixto se enfrenta a un conflicto de intereses por el uso de fondos de su anterior empleador", explicó Stanzel, para quien no estaba claro en qué consistía exactamente el "uso indebido", y dijo desconocer igualmente el monto del dinero en cuestión y otros detalles de la acusación.

Para el director del Centro para una Cuba Libre, Frank Calzón, el texto "está lleno de errores y medias verdades". "Las cifras sobre el Centro para una Cuba Libre no son correctas, son las que publica el Gobierno cubano", apunta Calzón, quien ha emplazado a la FNCA a mostrar la misma transparencia que exige a otras organizaciones.

El presidente de la Fundación, José Pepe Hernández, se defiende: "Nuestra intención no es entrar en un careo. Lo que puedan decir no nos interesa, no cambia los detalles ni las circunstancias. Las cifras hablan por sí solas, y el objetivo es que se cambien las restricciones en el envío de ayuda directa a la isla. No buscamos enjuiciar ni acusar a nadie".

Aunque muchos cuestionan la metodología empleada por la FNCA, su investigación ha provocado multitud de comentarios. "Esos millones se han invertido en lujos y en beneficio de unos pocos", opina Jorge, que no quiere desvelar su apellido. "Algunos se han enriquecido con el desvío de fondos a su bolsillo privado", afirma mientras saborea un cafecito cubano en la calle 8 de Miami.

"Es una rotunda mentira", opina por su parte Orlando Gutiérrez, secretario nacional del Directorio Democrático Cubano. "Es imposible mantener un programa con USAID por 10 años si hubiéramos gastado más del 80% del dinero en Miami", añade.

El polémico informe tiene un antecedente: un documento publicado por la Oficina General de Contabilidad (GAO, en sus siglas en inglés) en noviembre de 2006. GAO denunció que se habían detectado problemas de supervisión por parte de USAID y "gastos dudosos" de algunas organizaciones.

En el estudio de la FNCA se incluyen varias recomendaciones, entre ellas que el Gobierno de EEUU permita el envío de dinero en efectivo a los grupos de la sociedad civil, a disidentes y familiares de presos políticos, y que a la Oficina de Intereses de EEUU en La Habana se destine un supervisor de USAID.

Quedan muchas preguntas sin respuesta y las respuestas que hay sólo llevan a más interrogantes.  

Cambio de política

De momento, el Congreso prepara una investigación, y el senador demócrata William Delahut y el congresista republicano Jeff Flake han manifestado su preocupación por la política que se mantiene contra Cuba desde hace cuatro décadas sin resultados. Es probable que en el futuro se modifique la ley Helms-Burton o al menos se levanten las restricciones a viajes familiares o intercambios científicos. Parece obvio que hay un cambio de política en perspectiva en el nuevo Congreso con relación a Cuba. Queda por ver hasta dónde azotan los huracanes. Jorge expresa sus dudas con ironía: "La causa cubana es un negocio para muchos".