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Domingo, 8 de Junio de 2008

El bueno, el feo y el malo vuelven al desierto que les vio nacer

Almería proyecta los clásicos del ‘spaghetti western' en el mismo lugar donde se rodaron hace 40 años

JAUME ESTEVE ·08/06/2008 - 19:24h

joey faccio - En el cortijo El Sotillo se proyectó el pasado viernes la película ‘Por un puñado de dólares’.

La introducción de La muerte tenía un precio dice que en un lugar donde la vida no tenía ningún valor, la muerte sí lo poseía. Hoy, en pleno desierto de Almería, la muerte ya no tiene un precio. Pero por lo que un grupo de gente sí ha pagado es por revivir el spaghetti western en todo su esplendor gracias al Rolling Road Show Tour.

El espectáculo exhibe películas conocidas en sus lugares de rodaje y este fin de semana permitió ver la Trilogía del dólar de Sergio Leone en el cortijo El Sotillo, en Los Albaricoques, y en el cortijo de El Fraile. Dos juegos de altavoces recibían estos días a los espectadores escupiendo, una tras otra, las clásicas melodías que han encumbrado a Ennio Morricone dentro de la mitología del western.

Sin dormir

Con un sol que no perdonaba ni en las últimas horas del día, los primeros en aparecer fueron los más convencidos. Aaron, un londinense fortachón con más pinta de hooligan que de cinéfilo, hizo el viaje junto a unos amigos alemanes. "Cuando me enteré de la proyección no pude dormir hasta que encontré la forma de reunir el dinero para el viaje. Esto sólo pasa una vez en la vida", afirma mientras luce orgulloso su camiseta del Chelsea y cuenta que en 2005 ya hizo la ruta de los western.

Y mientras el público superaba las previsiones de la organización -se facilitaron 150 butacas para los asistentes- aquellos que se quedaron sin asiento se las ingeniaron como pudieron. Los precavidos trajeron sillas de playa, los ingeniosos tomaron prestadas butacas del bar que había en el cortijo El Sotillo. En Los Albaricoques, los más desesperados optaron por acercarse en coche como si de un autocine se tratara.

La cacareada presencia del estadounidense Quentin Tarantino acabó en decepción, aunque con un consuelo. El director se borró a última hora para iniciar cuanto antes el rodaje de Inglorius Bastard, su nuevo proyecto. ¿El motivo de tanta prisa? Tarantino pretende estrenarlo en el próximo Festival de Cannes. Pese a su ausencia, dejó dos perlas para el público; las copias de su colección personal de Por un puñado de dólares y La muerte tenía un precio.

No lo era la de El bueno, el feo y el malo, que los organizadores tuvieron que alquilar en Inglaterra por cerca de 700 euros. Una cifra innegociable porque, para el coorganizador del Rolling Road Show Tour, Tim League, se debe proyectar la cinta en su formato original. "La experiencia debe ser lo más fiel posible", alega este coleccionista que cuenta en su haber con más de 700 rollos de películas de los 60 y los 70 en su cine de Austin, Texas.

Al caer la noche se dio vía libre al homenaje. Si hace 40 años le hubiesen dicho a Sergio Leone que un grupo de peregrinos se iba a reunir para ver su trilogía quizás le hubiese dado un ataque de risa. Pero este fin de semana, "habrá celebrado una fiesta en el cielo", tal como aseguró Eugenio Mira, maestro de ceremonias del evento y amigo personal de League.

Todos los públicos

Entre los asistentes hubo de todo. De Aaron y sus compinches hermanos a la quincena de estadounidenses que hicieron el viaje expresamente para acudir al evento. También hubo gente de todos puntos de España. Pero los que ganaron por goleada fueron los almerienses. Y de todas las edades. Unos se encontraron con Leone por primera vez. Otros ya lo habían hecho. "Las películas ya las vimos hace mucho, pero el proyecto es muy interesante", rezaba una familia que se acercó a las tres sesiones.

Y como si de Lee Van Cleef se tratara, el sábado hizo acto de presencia Nacho Vigalondo, para asistir a la segunda y a la tercera sesión. Ataviado con americana, gafas de sol, un mostacho sacado de la América rural y un enorme puro, el director aseguraba que la idea era "mágica". Y no admitió peros: "A esto se tiene que venir. No hay excusas. Ni aunque trabajes. Mírame a mí, ¡estreno mi película dentro de dos semanas!".