Archivo de Público
Domingo, 8 de Junio de 2008

El río como miembro de la familia

La apertura del pantano de Mequinenza provoca con regularidad crecidas vertiginosas del caudal del Ebro

JORDI SIRÉ ·08/06/2008 - 18:44h

Imagen de la crecida del agua en la localidad de Miravet (Tarragona). JOSEP VILLA.

El paso del Ebro por el ejército republicano en Miravet fue inmortalizado en una fotografía propagandística que se convirtió en un icono del conflicto. Sesenta años más tarde, el río y esta pequeña localidad de 800 habitantes de la comarca de la Ribera de l'Ebre continúan hermanados, aunque las imágenes que lo certifican no son ya de ambiente bélico, sino producto de las inundaciones provocadas con desconcertante regularidad por las aperturas de las compuertas del pantano de Mequinenza en casos de previsión de llegada de una crecida vertiginosa del caudal del Ebro.

Como la de la semana pasada. Las lluvias obligaron entonces a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) a dictaminar una salida "controlada" de agua de un embalse que el 21 de mayo estaba ya al 95 % de su capacidad. Sin embargo, algo funcionó mal, rematadamente mal. La CHE jura y perjura haber autorizado que se desembalsara cerca de 1.600 metros cúbicos por segundo, 200 menos que el límite que históricamente ha podido asumir el río a su paso por Miravet sin traumas.

Pero los cambios producidos en el lecho del Ebro en los últimos años han provocado que, a misma cantidad de agua, se incremente la altura de la lámina. La resultante lógica de todo ello es que aplicando los viejos remedios se anegaron plazas, calles y cultivos de la localidad.

Humedad irreversible

Dos empresas familiares agrarias han visto perder ahora toda su cosecha de fruta dulce, melocotones y nectarinas, y las afectaciones por culpa de la humedad en los árboles de buena parte de los agricultores de Miravet puede ser irreversible. El alcalde, Toni Borrell, manifestaba abiertamente el martes pasado su desconfianza en los datos proporcionados por el organismo regulador (sospecha que en realidad se dejaron ir más de 2.000 metros cúbicos por segundo) y denunciaba que "curiosamente durante esos días la página web de la CHE donde se registran los caudales del río en diferentes puntos no recogía cifras de su paso por las estaciones de aforo de Ascó y Tortosa", claves para conocer realmente cuántos metros cúbicos bajaban por el Ebro en su tramo catalán.

Anuncio vía fax

Borrell está que trina porque, en pleno siglo XXI, su población se entera de la que le está a punto de caer encima por medio de un fax que le transmite la dirección general de Emergencias de la Generalitat, que actúa de intermediario de la CHE. El tiempo para reaccionar es, en algunos casos, de tan sólo 24 horas, si bien de cara al desembalse previsto para este mismo fin de semana el aviso (que anuncia un desembalse asumible de 1.500 metros cúbicos por segundo y que se acompaña con prohibiciones de paso y utilización del río que son propias del sentido común más elemental) ha llegado con dos días y medio de antelación. Ahora bien, en este caso la pesada maquinaria de la Administración parece haber dado signos de vida.

Poco margen de actuación

El pasado lunes un técnico de la CHE se acercó a Miravet para intentar entender qué había pasado. Paralelamente, el delegado del gobierno de la Generalitat en las Terres de l'Ebre, Lluís Salvadó, ha asumido el papel de "elemento de presión y de interlocución entre los ayuntamientos afectados y la administración competente, en este caso la estatal", después de que diversos alcaldes del tramo catalán del Ebro (Miravet és un símbolo de lo que ocurre en otros municipios de la Ribera d'Ebre y del Baix Ebre) hayan lamentado el poco margen de actuación que les proporciona los gestores de los embalses.

Salvadó cree posible que la mayor presencia de algas en el lecho del río y un crecimiento paulatino del delta que forma el Ebro a su paso por Miravet ayuden a entender el aumento inesperado de la lámina de agua.

"La CHE se ha comprometido a crear un equipo de estudio para extraer sus consecuencias sobre etos posibles cambios", aseguraba Salvadó.
Por su parte, y a través del departamento de Agricultura, la Generalitat ha empezado en primer lugar a evaluar los daños provocados por la inundación en los cultivos de Miravet, Benissanet y Móra la Nova (que según Salvadó "trasladaremos a los organismos competentes" con la intención de que hagan cargo de la factura) y baraja la posibilidad de plantear medidas de protección de la ribera del río para evitar futuras afectaciones en una futura reunión auspiciada por la delegación que ha de juntar en una misma mesa a alcaldes, gobierno central y autonómico y la propia CHE.

Resignación acostumbrada

Hasta entonces, los habitantes de Miravet se han acostumbrado a la resignación. Rosa Solé escucha cada día a los agricultores que pasan por el bar Amadeu después de la jornada de trabajo para echar unas cañas y jugar a las cartas. La semana pasada tuvo suerte. Su negocio se salvó por poco a pesar de estar al lado mismo del río.

"El agua llegó hasta la acera pero no llegó a entrar. Ahora bien, quien no se salvó fue la peluquería que hay al otro lado de la plaza". Solé piensa, al igual que su alcalde, que la CHE dejó salir "més de los 1.800 metros cúbicos que dice" y asegura que sus responsables "son gente de despacho que no conocen la realidad" de un río que "aquí en Miravet acaba siendo un miembro más de la familia".