Archivo de Público
Domingo, 8 de Junio de 2008

El Senado, pendiente del PP

La crisis de los conservadores y el bajo ralentí del Gobierno retrasan el debate sobre la reforma

JUANMA ROMERO ·08/06/2008 - 18:36h

El Senado no conoce muchas fumatas blancas. Y cuando salen no es para anunciar su reforma, para hacer verdad lo que el artículo 69 de la Constitución esbozó: una “Cámara de representación territorial”.

Ahora sí se puede. Por primera vez en 30 años, el Senado se acerca al consenso necesario para reinventarse. Y también para afrontar sus otros retos en esta IX Legislatura: asentar y agilizar el debate sobre el estado de las autonomías, recambiar a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional (TC) y ampliar el uso de las lenguas cooficiales.

La reinvención

“El rictus del PP ha cambiado. Se ha dado cuenta de que la crispación y el radicalismo no dan votos. El clima es muy distinto. Vamos a hacer la reforma. Esta vez sí”. Fuentes de la Presidencia del Senado machacan la afirmación. El optimismo no es infundado. Existe. “Padecemos un déficit de eficacia grave, y hay que sopesar incluso cambios en la Carta Magna”, responden en el PP.

Los avances se cocinarán lentos. Ayuda el encendido al ralentí de la legislatura por el Gobierno y también –y nadie lo niega– la convulsa situación de los populares y del resto de partidos abofeteados el 9-M.

El congreso del PP planeó en la reunión que el presidente del Senado, Javier Rojo, mantuvo recientemente con los líderes de todos los grupos. En ella se constató la “predisposición” a negociar, “sin a prioris”, acentúa la socialista Carmela Silva. Pero después, en privado, Pío García-Escudero, el portavoz popular, pidió a Rojo tiempo, hasta que pasase la tormenta en su partido.  

En el grupo reconocen que faltaría “el pistoletazo definitivo”: la entrevista pendiente entre Zapatero y Rajoy.

Rojo prevé poder constituir la Comisión en septiembre, presidida por él mismo. Dentro de ella se formaría una ponencia, encargada de definir contenido (las funciones, más fácil de acordar) y ambiciones de la reforma (la elección de los senadores, más complejo).

“Todos debemos ser generosos”, señala Silva. “Hay que ser sensatos para romper la imagen de un Senado lastrado, inútil”. En CiU, añaden que la Cámara ha de preservar su espíritu de “espacio de reflexión”. Pero anticipan el viejo escollo: “Al final, esto se reduce a números, a la composición. Y ahí el PP es difícil que ceda”.

Los nacionalistas vascos se agarran por ahora al planteamiento que en febrero hizo Galeuscat (CiU, BNG y PNV), cuya mayor cirugía es otorgar el derecho de veto a los senadores de autonomías con “hechos diferenciales” en leyes que les afecten directamente.

Más demora para el TC

El 9 de abril, el TC rechazó el recurso del PP contra la reforma de la ley del Alto Tribunal (LOTC). Aún le queda juzgar la constitucionalidad de la modificación del Reglamento. Ambas materias están conectadas, ya que la Cámara

se adaptó al cambio que exigía la LOTC: los cuatro magistrados que designe el Senado saldrán de los nombres que propongan los 17 parlamentos autonómicos.

Rojo ha accedido a no promover la renovación de los jueces del TC, pendiente desde diciembre, hasta que no haya sentencia, tal como le ha pedido el PP. Los conservadores, no obstante, trabajan con la hipótesis más verosímil: “El TC fallará en contra, así que colaboraremos con los nombramientos. Es más, lo estamos discutiendo con los socialistas”.  

De tostones y lenguas

La democracia escribió su último debate sobre el estado de las autonomías en 2005. Fueron 30 horas repartidas en tres jornadas. Nunca máis. Rojo ha instado a los portavoces a que piensen cómo encoger la discusión. “Necesitamos un debate más dinámico, que sirva para que las CCAA se coordinen y den respuestas comunes, no acudan a llorar”, precisan los cercanos al presidente.

Los grupos han dado su plácet. Lo meditarán y buscarán el pacto. Trabajarán igualmente en otro asunto delicado: la extensión del uso de las lenguas cooficiales, que desde 2005 está limitado a la Comisión General de las Comunidades Autónomas y a la traducción de iniciativas en el Boletín Oficial de las Cortes Generales.

El 27 de mayo, y a iniciativa de la Entesa Catalana, el pleno consensuó avanzar en la utilización de las lenguas. Lo apoyaron todos los grupos. No el PP. “Respaldamos el debate, pero dentro de la reforma global del Senado prevista”, defienden los populares. La Presidencia fomentará el diálogo, “sin permitir que el idioma se convierta en arma arrojadiza”, advierte.

Los desafíos son los de siempre. La oportunidad sí que es única... si no hay seísmos.