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Sábado, 7 de Junio de 2008

Holocausto Ninja

El autor de ‘Ninja Gaiden II' cree que "el jugador tiene que experimentar orgullo". El juego sale a la calle este fin de semana

NÉSTOR FERNÁNDEZ ·07/06/2008 - 20:39h

La principal baza para un ninja es el sigilo. Con él puede pillar por sorpresa a sus enemigos y vencerles. El diseñador de videojuegos Tomonubo Itagaki (Japón, 1968) utilizó un par de recursos menos sibilinos para epatar con su última creación en la reciente presentación en Madrid. Le bastó su rotunda apariencia (gafas de sol, pelo lacio y de negro riguroso, como una deidad del pos-punk que ha sobrevivido a todos los excesos posibles) y jugar durante 15 minutos a Ninja Gaiden II para desarmar a la concurrida presencia de medios. Un cuarto de hora de acción vertiginosa, escenarios espectaculares y sobre todo sangre, mucha sangre.

Contra el clan de la araña

La fama de Itagaki viene de 1996, cuando su equipo de desarrollo Team Ninja produjo Dead Or Alive, mítico juego de lucha a lo Street Fighter. En 2003 retomó la serie Ninja Gaiden, originalmente concebida en 1988 para Nes, a la que dio varias vueltas de tuerca para adaptarla a Xbox. Ninja Gaiden II nos vuelve a poner en la piel de Ryu Hayabasusa, el protagonista de la saga, un ninja que ha de luchar contra sus archienemigos, el clan de la araña negra, para salvar a la humanidad.

La principal intención, según Itagaki, es "que el jugador experimente el orgullo de un hombre que tiene que luchar por lo que cree y protege lo que él considera importante".


Uno de los aspectos clave del primer Ninja Gaiden para Xbox fue su extrema dificultad, que incluso hizo que apareciese una versión del mismo juego llamada Ninja Gaiden Black, con un nivel de dificultad más bajo. "He decidido tener en cuenta lo que el mercado me pide. Ahora pienso en los jugadores casuales, así que Ninja Gaiden II es más sencillo, más accesible para todo tipo de jugadores", matiza. Y consigue su propósito: con sólo pulsar un par de botones veremos a nuestro personaje subir por una pared, hacer una espectacular pirueta y desmembrar a los contrincantes.

Todo a una velocidad endiablada y con un barniz sanguinolento. Cada golpe de Ryu hará brotar en su enemigo un torrente arterial. "No puedo decir nada a la gente que lo considere demasiado violento o explícito, me da igual lo que piensen. El juego es así porque a Ryu no le queda más opción que luchar, tiene que acabar con sus enemigos con rapidez. Así evita que sufran y su karma no se ve afectado", defiende.

El resultado final es un juego de acción intachable, seguramente el mejor de los disponibles en el catalogo de Xbox 360, en el que la única preocupación de quien lo juegue será aniquilar a todo lo que se ponga por delante, obtener nuevas armas (katanas, báculos, estrellas ninja... ¡Hasta una guadaña!) y disfrutar de los escenarios donde se desarrolla la historia: desde Tokio hasta el inframundo, pasando por Nueva York o Venecia.