Archivo de Público
Sábado, 7 de Junio de 2008

El trío que se ríe de la Junta birmana

Los Moustache Brothers, prohibidos por la dictadura de su país, sólo puede actuar ante los extranjeros.

ELISA RECHE ·07/06/2008 - 19:06h

Lu Maw en el escenario montado en el salón de su casa, cuyas paredes están cubiertas con las polvorientas marionetas obra del hermano mayor de los comediantes.

Lu Maw se atusa el bigote con una sonrisa pícara y aclara que actuar para los turistas es "dinero fácil porque se limita a una hora, mientras que un espectáculo para los birmanos podía durar toda la noche".

Lu Maw no puede evitar su profesión y se ríe igual ante la adversidad, ya que los Moustache Brothers -su primo, su hermano y él mismo- no pueden actuar ante sus compatriotas.

Desde que en 1996 encarcelaran a su hermano Par Par Lay y a su primo Lu Zaw por reírse de la corrupción de los generales birmanos en un mitin de la líder de la oposición, Aung San Suu Kyi, los Moustache Brothers no tuvieron más remedio que abandonar sus vidas de cómicos itinerantes de tercera generación.

Mientras dos terceras partes de la troupe daba con sus huesos en la cárcel, Lu Maw aprendió un inglés tan frenético como él mismo y continuó con las actuaciones en el pequeño salón de su casa en un barrio de artistas en Mandalay para los tres o cuatro guiris que se dejan caer cada noche.

Por fin Lu Zaw y Par Par, tras su tercera estancia en la cárcel por apoyar a los monjes durante la Revolución Azafrán, vuelven a figurar en este espectáculo de vodevil.

"Necesitamos que vengan turistas. No estamos de acuerdo con el boicot al turismo que defendió hace tiempo Suu Kyi porque el Gobierno no se enriquece con las visitas, sino con la venta de madera de teca y opio", explica Lu Maw. A raíz de los últimos acontecimientos en el país hay noches en las que un solo extranjero contempla el espectáculo.

Con la boca cerrada

Una inmensa fotografía de Suu Kyi, a quien la Junta Militar acaba de renovar por un año el arresto domiciliario, preside el escenario/salón comedor con una inmensa sonrisa en plena función de los cómicos bigotudos.

Hermanas, mujeres y primas con extraños disfraces y pinturas participan en la pieza de a-nyeint, arte tradicional birmano que mezcla danza, canto, marionetas y bufones con sátira social, mientras el abuelo vigila en la puerta por si llega la policía.

Todos los miembros de la familia aportan su arte al espectáculo, que tiene lugar bajo una luz pobre y acompañados del polvo que acumulan las marionetas que cuelgan de la pared, obra del hermano mayor de los comediantes.

A Lu Maw le parece que la futura Constitución, aprobada según la Junta Militar por un 92% de los birmanos en medio de la debacle del ciclón Nargis, "no es más que el mismo perro con un collar diferente".

"Los birmanos nos hemos sacrificado en varias ocasiones en vano. Necesitamos ayuda exterior, cohetes azules de la ONU en lugar de cascos. Creo que muchos birmanos se alegrarían si hubiera una intervención extranjera, como en Irak. También necesitamos un líder, alguien que piense una estrategia y la ponga en marcha. Por ahora, sólo estamos esperando", añade el cómico birmano.

El budismo concede a los birmanos demasiada paciencia, según Lu Maw. "No creo que vea un cambio en vida. La generación de mi hija vivirá el cambio de régimen y mi nieta podrá disfrutar de una buena vida", señala el artista de 58 años con resignación.

Tres generaciones de artistas se sientan al fresco en la entrada de la casa antes de comenzar la próxima función y ofrecen té a los vecinos. Par Par Lay ha vuelto por fin de la cola para obtener su ración de gasolina. Con una sonrisa de oreja a oreja bajo su poblado bigote parece imposible que haya pasado cinco años en un campo de trabajos forzados.

Pero estos cómicos lo resisten todo con la risa.Lu Maw no puede despedirse sin contar un último chiste. Par Par Lay va al dentista en Tailandia. El médico le pregunta porqué ha hecho un viaje tan largo para curarse el dolor de muelas y si no hay dentistas en Birmania. El cómico le responde: "Sí que tenemos, pero allí no nos permiten abrir la boca".

A la cárcel por ayudar a las víctimas del Nargis 

Maung Thura, conocido como ‘Zaganar', de 47 años, es quizás el cómico más conocido y popular de Birmania. El pasado miércoles fue detenido por viajar al delta del río Irrawady para ayudar a las víctimas del ciclón ‘Nargis', informaron fuentes del exilio birmano.

A principios de semana, el humorista reveló que se había trasladado en numerosas ocasiones para enviar ayuda al delta, donde cerca de un millón de personas no han recibido ningún auxilio, según ha denunciado Naciones Unidas.

Zaganar declaró a la publicación disidente ‘The Irrawady' que había logrado llegar a algunos pueblos a los que no habían tenido acceso las agencias de ayuda humanitaria y que allí tuvo "problemas" con las autoridades.

Los militares birmanos reparten octavillas en las que advierten que está prohibido repartir comida sin autorización, mientras que la Junta birmana sigue rechazando gran parte de la ayuda internacional que se le ofrece.

Zaganar, conocido opositor a la dictadura, ha estado en prisión en varias ocasiones.