Archivo de Público
Sábado, 7 de Junio de 2008

El obligado maxitrasvase del paro

El desigual 'boom' de la construcción en España genera una dispersa concentración de los parados expulsados por este sector que es necesario distribuir 

BELÉN CARREÑO ·07/06/2008 - 00:01h

La solidaridad entre comunidades autónomas es un tema candente en el reparto de los recursos. La distribución de los ingresos, el agua... la geografía española hace inevitable la negociación de la cesión de riquezas en pro del desarrollo equitativo de las comunidades autónomas. Pero también hay elementos negativos a distribuir. Es el caso de la formación de bolsas de desempleo, que se hace inevitable trasvasar.

El desigual boom de la construcción en España genera una dispersa concentración de los parados expulsados por este sector, que en muchos casos deberán encontrar acogida no sólo en otra actividad, sino en otra provincia distinta a su actual residencia. El plan extraordinario de recolocación que el Gobierno pretende poner en marcha en septiembre contempla un conjunto de medidas para fomentar la movilidad geográfica, un tema casi tabú en España, donde existe un fuerte arraigo social.

En el actual modelo laboral, existen provincias, como Almería, donde uno de cada cinco trabajadores se dedica a la construcción (según datos de la EPA del primer trimestre de 2008). El caso de esta provincia andaluza es especialmente paradigmático, ya que en solo un año se ha duplicado el número de parados de la construcción (hasta 7.850 en mayo), fruto probable de la caída del 67% en la emisión de permisos para la edificación de nuevas viviendas en la región.

Tarragona y Murcia, otras dos zonas costeras con alta demanda de viviendas de segunda residencia, también han visto cómo los parados del sector de la construcción se duplicaban en un año.

Pero no sólo las zonas de playa se verán afectadas por el azote del desempleo. Las provincias limítrofes a la Comunidad de Madrid –Ávila, Segovia, Toledo y Ciudad Real– aún mantienen tasas de ocupación en la construcción próximas al 20%. Como en la costa, el paro que ha generado el descalabro del ladrillo ha aumentado alrededor de un 75% en el último año (con la excepción de Ciudad Real).

Con toda probabilidad, en los próximos meses en estas provincias se registrará una avalancha de nuevos parados. Recientemente, CCOO estimó que la construcción sólo puede dar empleo a dos millones de trabajadores, 600.000 más de los actuales, y la mayoría de estos expulsados procederán de estas provincias.

Por otro lado, hay otras regiones en España con un peso muy ligero del sector en su mercado laboral. En la mitad norte, salvo excepciones, el empleo en el ladrillo ocupa a alrededor del 10% de los trabajadores. Aunque pueden existir algunos ajustes, la mayor parte de estas provincias (como Álava o Guipúzcoa, donde apenas tienen un 8% de los trabajadores en el sector y el número de desempleados ha crecido sólo un 30%) no percibirán el golpe de la crisis del ladrillo en sus oficinas de empleo con la misma intensidad.

Las dos Españas del paro

Las zonas más expuestas a la pérdida de empleo en la construcción son también las que ya registran una mayor tasa de paro global. Según los datos del primer trimestre, Andalucía es la comunidad española con más porcentaje de su población en el desempleo, un 14,83%. También Canarias y Baleares han visto cómo en un año sus tasas de paro aumentaban vertiginosamente. Por el contrario, País Vasco, Aragón y Navarra se sitúan en cifras cercanas al paro técnico del 5% (un nivel de desempleo que se considera estructural) e incluso han mejorado en el último año.

La correlación entre la estructura económica de cada comunidad y el paro es evidente, y el cambio necesario para absorber el desempleo del ladrillo no se producirá de la noche a la mañana. La única solución para no crear guetos de parados es fomentar la contratación interregional, uno de los retos del Ministerio de Trabajo para este curso.

Lo cierto es que la desestructuración de la gestión del desempleo (donde el pago de las prestaciones depende del Estado pero la formación y recolocación compete a las autonomías) es compleja. Por lo pronto, las comunidades autónomas pueden ofertar plazas en toda España gracias a una red telemática común. El próximo 26 de junio, Trabajo se reunirá con las comunidades autónomas para decidir la distribución del presupuesto asignado para el plan de recolocación. Uno de los puntos fuertes del plan es la contratación de 1.500 orientadores, que se distribuirán en los servicios públicos de empleo. Los criterios para el reparto del presupuesto y los orientadores se harán en función de la sensibilidad al paro de cada autonomía. ¿Estarán dispuestas algunas a renunciar a su parte en beneficio de las damnificadas por el ladrillo?