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Sábado, 7 de Junio de 2008

Cristiano asume su rol de estrella en solitario

El foco mediático de esta Eurocopa es exclusivo del extremo del United 

LADISLAO JAVIER MOÑINO ·07/06/2008 - 00:00h

En medio de la rueda de prensa del seleccionador portugués, los reporteros gráficos empezaron a desfilar con cara de velocidad y el rostro tenso hacia la puerta de salida. Se corrió la voz de que "Cristiano ha salido a calentar" y a Scolari dejaron de deslumbrarle los flashes. Una imagen suya no vale nada al lado de la de una de su pupilo. El foco mediático de esta Eurocopa es todo para el extremo portugués. Por la incertidumbre de su futuro y porque está señalado como el mejor jugador del mundo.

Ya sobre la húmeda del estadio de Ginebra, Cristiano Ronaldo ejerce su condición de número uno. Actúa desde el conocimiento de saberse vigilado permanentemente. Y le brota ese hedonismo de los extremos, que pretende agradar a la grada y a ellos mismos. Sale 20 minutos antes que el resto a calentar e inicia su show particular. Controla el balón con el hombro, con el tacón, con la puntera y con el trasero si se tercia, que se terció. Material de primera para las cientos de cámaras que le apuntan. Luego, les saca la lengua y les sonríe. El rol mediático de número uno lo tiene asumido y lo desempeña con soltura. Ahora tiene que defenderlo por primera vez en la hierba.

Sin Figo, sin Rui Costa y sin Pauleta, la vieja guardia que le descargaba presión, Cristiano se presenta por primera vez como el líder absoluto de Portugal. Toda la responsabilidad de su país recae en él, algo que emana desde el propio vestuario luso. "Necesitamos que esté concentrado en la Eurocopa, que decida su futuro cuando esto haya terminado", dijo Simao, que asume que la suerte portuguesa está cosida a las botas de su compañero. "Puede ser el mejor jugador del torneo y le necesitamos a tope", afirmó Nuno Gomes. "Confío en él como persona, para que nada de lo que se habla de él y de su futuro le afecte. Estoy seguro de que será el de la Eurocopa de 2004 y el del Mundial de 2006", que se encomienda a él como a las imágenes de Fátima que le han mandado desde Portugal.

La condición de extremo hace del jugador del United un número mundial especial. Hasta hace muy poco estaba considerado un gran regateador, el mejor del mundo, pero los más de 30 goles que ha logrado esta temporada y la conquista de la Liga de Campeones le han disparado a sus 23 años hasta el primer peldaño. No responde al perfil del crack que hace jugar a los demás. Ronaldo juega para él. Regatea y marca, principalmente. Virtudes individuales que le han encumbrado en lo más alto del escalafón mundial.

"El fútbol es natural para él. Es un jugador especial y ha trabajado mucho para llegar donde está", asegura de él Figo. Otro extremo que se empeñó en demostrar que el regate también vale en estos tiempos de pizarra rígida y fútbol plano. Él no pudo darle el título a Portugal, que ahora le exigen en exclusiva a Ronaldo.

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