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Viernes, 6 de Junio de 2008

Dividendos que no tributan

Los primeros 1.500 euros cobrados por este concepto están exentos en el IRPF 

A.E. ·06/06/2008 - 23:47h

Tal como va la bolsa desde que estalló la crisis de las hipotecas subprime, a muchos inversores sólo les ha resultado satisfactorio cobrar los dividendos de sus acciones.

A la hora de hacer la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) se encontrarán con que el sistema de tributación de los dividendos ha cambiado radicalmente. Un cambio que para los pequeños inversores supondrá no tributar nada por los dividendos, ya que los primeros 1.500 euros percibidos anualmente por dividendos están totalmente exentos. Los que superen esa cifra tributan al tipo fijo del 18%, como el resto de rendimientos del ahorro y como las ganancias patrimoniales.En el caso de declaraciones conjuntas de unidades familiares, el límite de exención es también de 1.500 euros, por lo que no puede multiplicarse esta cantidad por el número de miembros de la familia que presentan la declaración conjunta. En otras palabras, que si es un matrimonio que presenta declaración conjunta no puede tener exentos
3.000 euros de dividendos.

Como la exención se aplica sobre el dividendo total (ingresos íntegros) percibido, se pueden deducir los gastos de administración y depósito de las acciones (viene reflejado en el extracto bancario).

Este nuevo sistema sustituye al que había hasta ahora mediante el cual -para corregir la doble imposición- se computaba en la base imponible del IRPF como ingreso el dividendo íntegro percibido multiplicado por 1,4, 1,25 ó 1 para, a continuación, deducir en la cuota el 40%, 25% ó 10% del dividendo íntegro.

Medida antifraude

La exención de los 1.500 euros no se aplica a los dividendos y beneficios de las instituciones de inversión colectiva. Tampoco a los dividendos y participaciones en beneficios procedentes de valores adquiridos dentro de los dos meses anteriores al reparto de dividendo si, después de cobrar el dividendo, se venden esas acciones o participaciones en el plazo de dos meses después del cobro. Si se trata de acciones no cotizadas, el plazo es de un año en lugar de dos meses. Es una medida para evitar la elusión fiscal, puesto que se podría pactar (especialmente con inversores no residentes) la compra de acciones antes del reparto de dividendo, cobrarlo y luego vender con minusvalía, por lo que se beneficiaría de la exención de 1.500 euros y de la compensación por minusvalías.

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