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Viernes, 6 de Junio de 2008

Mortadelo y Filemón celebran su 50 cumpleaños

EFE ·06/06/2008 - 23:18h

EFE - El creador de Mortadelo y Filemón, Francisco Ibáñez, durante su homenaje, con motivo de los 50 años de existencia de una de las parejas más famosas del mundo del cómic, hoy en la Feria del Libro en Madrid.

Mortadelo y Filemón, la pareja de moda del mundo del cómic, han conmemorado hoy su cincuenta cumpleaños durante un homenaje ofrecido en su honor y el de su creador, Francisco Ibáñez, por la Feria del Libro de Madrid.

Mortadelo y Filemón, que vieron la luz por primera vez en 1968, en la revista Pulgarcito, encarnan dos personajes de ficción que son agentes secretos seguidores de Sherlock Holmes y que en los años 60 se unieron a una agencia de espionaje de nombre T.I.A.

A la celebración, enmarcada en el ciclo de actividades desarrollada a lo largo de 2008 para conmemorar el 50 cumpleaños, han asistido Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid; Pilar Gallego, presidenta del Gremio de Libreros de Madrid, y Ricardo Artola, director editorial de Ediciones B.

El guionista y dibujante Francisco Ibáñez se ha mostrado muy agradecido y satisfecho, y ha reconocido estar algo "colorao, por los piropos que he oído".

Sus admiradores siempre le piden, que "no lo deje nunca", que quieren más historietas. "Yo no sé si son amigos o no", ha dicho entre risas.

Aguirre ha reconocido que sus hijos aprendieron a leer con los cómics, entre ellos los de Mortadelo y Filemón, y que considera que es una manera fantástica de hacerlo.

La presidenta ha mostrado su admiración a "los hijos prolíficos de Ibáñez", así como al resto de los personajes que han formado parte de su universo creativo, como el Botones Sacarino, Rompetechos, o la famosa calle 13, Rue del Percebe.

Ha insistido en que la fama del dibujante traspasa fronteras, "pues ya en 1970 se traducían sus cómics a once idiomas distintos", lo que para muchos extranjeros ha supuesto su primer contacto con el español.

Aguirre ha elogiado asimismo su aportación a la cultura española, al decir que "con sólo una mesa de dibujo, unos rotuladores, una vieja máquina de escribir y una cabeza privilegiada tanto para el dibujo como para los guiones, Ibáñez es, como todos los genios, un artista polifacético".