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Viernes, 6 de Junio de 2008

Los ministros de Energía intentan acercar posiciones sobre la separación de grupos energéticos

EFE ·06/06/2008 - 14:31h

EFE - El ministro francés de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, Jean-Louis Borloo (c), saluda al ministro español de Energía, Miguel Sebastián (izq), antes de una cumbre sobre energía en la sede de la Unión Europea en Luxemburgo hoy 6 de mayo. Los ministros europeos superarán sus diferencias y discutirán sobre los esfuerzos que deben hacer las principales compañías energéticas europeas para expandirse y aumentar la competitividad en el mercado. EFE/Nicolas Bouvy

El primer debate de los ministros de Industria de la UE celebrado hoy sobre la propuesta para avanzar hacia la separación de los gigantes energéticos ha revelado que los países están más cerca de un acuerdo, aunque persisten las diferencias en algunos puntos fundamentales.

El Consejo intenta llegar a un acuerdo a partir de un texto elaborado conjuntamente por la presidencia eslovena de turno de la UE y la Comisión Europea, en principio bien acogido por las delegaciones.

A petición de la presidencia, el debate ha dejado de lado la cuestión que más divergencias suscita entre los países (la separación de los grandes grupos energéticos) y se ha centrado en otros asuntos menos polémicos.

No obstante, muchas delegaciones se han referido a la cuestión principal, como Alemania, que ha dejado claro que no está dispuesta a aceptar que la UE imponga la separación obligatoria de las actividades de producción y gestión de las redes de energía.

Todos los ministros han incidido en la urgencia de llegar a un acuerdo y muchos de ellos se han mostrado dispuestos a aceptar concesiones con ese objetivo.

El asunto más polémico de la reunión será tratado en un almuerzo de trabajo que puede prolongarse durante horas.

Hay dos grupos de países en torno a la llamada "tercera vía" que se debate hoy: los defensores de los planes para forzar la separación (entre los que figura la mayoría de Estados miembros, incluido España) y unos siete países liderados por Francia y Alemania, que se oponen a una disgregación radical.

La fórmula que se debate hoy permitiría a los grupos conservar las empresas verticalmente integradas, pero creando obstáculos para garantizar la independencia del gestor.