Archivo de Público
Jueves, 5 de Junio de 2008

Dos sables bajo la palmera

El príncipe Felipe recibió a pie de avión al heredero saudí 

ALICIA GUTIÉRREZ ·05/06/2008 - 21:52h

A las cuatro en punto de la tarde, el imponente avión de Sultán Bin Abdul Aziz Al Saud, príncipe heredero de Arabia Saudí, viceprimer ministro y ministro de Defensa desde 1962, viró en la pista frente al Pabellón de Estado de Barajas y se detuvo.

En medio de un ventarrón al que se oponían con estoicismo la banda y los piquetes de los tres Ejércitos destinados a rendir honores al jerarca saudí, sobre el timón azul pavo real brillaron los símbolos del país: dos sables sarracenos entrecruzados bajo una palmera. Dorados y casi iguales a los que algunas fotografías que logran llegar a Occidente muestran en el momento de caer en la plaza pública sobre el cuello de los condenados por asesinato, violación, sodomía o brujería, por citar algunos de los delitos para los que el wahabismo -la corriente islámica imperante en Arabia Saudí- reserva la decapitación.

A pie de avión, el traje azul marino del Príncipe Felipe oscilaba al ritmo de sus pies. De espaldas a los periodistas y al nutrido ramillete bilateral que esperaba en fila junto al Pabellón, el heredero de la Corona española aguardó varios minutos hasta que la cabina-ascensor hizo bajar a Sultán y su séquito aéreo. Y, en efecto, le rindieron honores los militares y el vendaval: los primeros, sometiéndose a revista conjunta; el segundo, haciendo flamear las banderas de ambos países con heroísmo impropio.

Cuando Sultán pisó por fin tierra, no había alfombra roja. Y sólo una mujer en el comité de bienvenida: la delegada del Gobierno en Madrid, Soledad Mestre. En la comitiva árabe, no había ninguna, así que el heredero saudí avanzó tranquilo hacia el ramillete bilateral de la puerta. Lo hizo bamboleando la capa color champán ribeteada en oro y sin que un milímetro de la ghutra se atreviera a moverse del aro de la cabeza. Como si en vez de un pañuelo, la blanca ghutra del príncipe Sultán fuera tan solo una mujer.