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Jueves, 5 de Junio de 2008

Clinton se rinde a la presión y anuncia su apoyo a Obama

Los congresistas demócratas la convencen de que acepte la derrota para unir al partido 

ISABEL PIQUER, corresponsal ·05/06/2008 - 21:23h

Como si no hubiera pasado nada: ahora toca practicar la sonrisa y el encanto personal en las relaciones entre Clinton y Obama, como en esta imagen de julio de 2006. AP

Llegó la hora de la despedida. Hillary Rodham Clinton, la primera first lady en presentarse a unas elecciones presidenciales, la primera mujer en tener serias posibilidades de conseguirlo, se despedirá mañana en Washington de sus simpatizantes y anunciará oficialmente que respalda la candidatura de Barack Obama. Es un adiós a regañadientes, bajo la presión de sus partidarios, que no querían alargar el proceso.

“Cuando decidí presentarme, sabía exactamente en lo que me metía”, dijo Clinton en el correo electrónico que mandó a sus fieles en la madrugada del jueves. “Esta ha sido una campaña dura pero, como siempre he dicho, mis diferencias con el senador Obama son pocas comparadas con las que tengo con el senador McCain y los republicanos”.

“El sábado hablaré sobre cómo podemos unirnos tras el senador Obama”, anunció para alivio del partido.

Nobles palabras que no surgieron espontáneamente. Clinton pensaba alargar su periodo de reflexión durante varias semanas, pero sus simpatizantes más cercanos, especialmente en el Congreso, le convencieron para que acelerara su renuncia. “Nos comprometimos a respaldarla hasta el final”, dijo el congresista Charles Rangel, un peso pesado de la política neoyorquina y uno de los más leales partidarios de la ex primera dama. “Lo que no entiendo es para qué necesita más tiempo. ¿Cuánto más necesitas para decir que quieres ayudar a Barack Obama? La verdad, no veo a qué viene tanta intriga”.

La despedida

Hoy Clinton se despedirá de su equipo en su casa de las afueras de Nueva York. Mañana lo hará en Washington ante miles de fieles. Promete ser un evento especialmente emotivo para una mujer que lleva pensando en la presidencia desde que compensó la tremenda humillación pública del escándalo Lewinsky con un escaño de senadora, hace ya ocho años.
Aunque cierre oficialmente su campaña, podrá seguir recaudando dinero para colmar el tremendo agujero financiero que le han dejado las primarias.

Ahora le toca a Obama mover ficha. En una entrevista a la cadena NBC anunció que se tomaría su tiempo para elegir a un vicepresidente. “Acabamos de terminar una batalla muy intensa. Necesita (por Clinton) tomar aliento y yo también. Creo que todos los simpatizantes necesitan relajarse y pensar en lo que ha pasado”.

El candidato ha nombrado un equipo de tres personas para ocuparse del proceso de selección. Entre ellos está Caroline Kennedy, la hija del difunto JFK, que en enero decidió respaldar al senador y lo comparó incluso con su padre.

Promete ser un proceso complicado. Un sondeo reciente del Pew Research Center aseguraba que el 76% de los simpatizantes de Clinton querrían que Obama la incluyera en su ticket. A su vez, el 54% de los fieles del senador no veían la idea con muy buenos ojos.