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Jueves, 5 de Junio de 2008

Una sola pastilla para el VIH

Más de la mitad de los seropositivos y la mayoría de los nuevos diagnosticados podrán beneficiarse de la nueva terapia 

AINHOA IRIBERRI ·05/06/2008 - 20:43h

El medicamento Atripla –recién autorizado por el Ministerio de Sanidad y Consumo – no aporta nada nuevo al ya amplio arsenal terapéutico existente para controlar la infección por el VIH, el virus del sida. Sin embargo, va a cambiar de forma sustancial la calidad de vida de muchos de los pacientes infectados por el VIH.

Esta paradoja se explica por la composición del fármaco. En un solo comprimido, éste incluye los tres tratamientos estándar para mantener a raya el VIH e impedir el desarrollo de sida: efavirenz, emtricitabina y tenofovir disoproxil fumarato.

No son los únicos antirretrovirales de alta eficacia pero son “los más listos de la clase”, según explicó ayer en la presentación del medicamento el jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, Santiago Moreno.

Atripla se convierte así en el primer tratamiento que controla el VIH con una sola pastilla. Y lo hace igual de bien que los dos medicamentos ya comercializados con sus principios activos: Truvada –un fármaco del laboratorio Gilead que incluye emtricitabina y tenofovir disoproxila fumarato)– y Sustiva, el antirretroviral de principio activo efavirenz del laboratorio Bristol-Myers Squibb.

No hay datos sobre cuántas personas se beneficiarán del nuevo fármaco. Según cálculos de Moreno –realizado sobre los pacientes que se tratan en su servicio– serán entre el 50% y el 60% de los ya diagnosticados con la infección.

Serán candidatos a tratarse con Atripla todos aquellos seropositivos que toleren sus principios activos y que nunca hayan desarrollado resistencias a los mismos, algo común en los pacientes más antiguos, que empezaron a recibir terapia cuando Sustiva y Truvada llegaron a los hospitales pero no los consumieron de la forma óptima –en combinación– por lo que su organismo se hizo resistente a su acción antiviral.

Psicológicamente importante  

Para alguien no afectado por el VIH puede parecer que reducir el tratamiento de una a dos pastillas –lo que hará el 20% de los infectados por el virus– no es para tanto. Pero la opinión de los que viven de cerca la infección es muy distinta. Explica Moreno: “Para los pacientes tomar una sola pastilla es psicológicamente importante”.

Lo corrobora María José Fuster, de la Coordinadora Estatal de VIH/sida (Cesida): “Va más allá de la comodidad y permite superar barreras causadas por el estigma y la discriminación”.

Fuster, seropositiva desde hace 18 años, comenta como hay pacientes que no aceptan la enfermedad y que mantienen en secreto su infección incluso con su familia. “Algunos han llegado a esconder los fármacos en neveras portátiles en su habitación y muchos se toman la medicación a escondidas; el hecho de que sea sólo una pastilla les va a facilitar la vida”, señala.

Fuster aprovechó para recordar cómo el estigma sigue estando presente en la vida de los seropositivos y apeló a los medios de comunicación para luchar contra él. Los especialistas que presentaron ayer el fármaco
–Moreno y el consultor senior del Hospital Clínic de Barcelona José María Gatell– destacaron de Atripla lo que supone con respecto al pasado.

Ambos recordaron que en la prehistoria de los antirretrovirales –cuando los pacientes habían de consumir hasta cinco principios activos administrados en más de 20 comprimidos diarios– se hablaba del comprimido único como un futurible al que habría que aspirar pero que no estaba garantizado.

La nueva presentación facilitará sin duda la adherencia al tratamiento. “Para que un tratamiento vaya bien hay que tomarlo”, recordó Gatell que no se olvido de subrayar  que, a pesar del que el VIH se puede controlar hoy de forma más cómoda, la infección  “no es una vanalidad”. 

 

Sacadudas

¿Es nuevo este fármaco?
No. Atripla no es ninguna novedad terapéutica. Es la combinación de dos fármacos comercializados hace más de cinco años: Truvada (cuyos principios activos son emtricitabina y tenofovir disoproxil fumarato) y Sustiva, el nombre comercial de efavirenz. ¿por qué es noticia?
Porque por primera vez se desarrolla una combinación de antirretroviral que se administra en un sólo comprimido diario.

¿Quién puede tomarlo?
El tratamiento es apto para las personas que toleren sus componentes y para aquellos que no hayan generado resistencias a los mismos. A efectos prácticos, se ofrecerá prácticamente a todos los nuevos infectados y a los que en la actualidad siguen terapia con los fármacos que lo
componen pero por separado. Según los expertos, se podrán beneficiar de Atripla entre el 50% y el 60% de los seropositivos diagnosticados.

¿Cuánto cuesta?
Cómo todos los fármacos de administración hospitalaria, Atripla no cuesta nada al paciente pero sí a la Seguridad Social. La caja de 30 comprimidos tiene un precio de 775, 82 euros. La suma del precio de los dos fármacos alternativos es 819,07 .

¿Se vende Atripla en otros países?
Sí. El organismo que regula los fármacos en EEUU (la FDA) lo autorizó en julio de 2006. Su homólogo europeo (la EMEA) lo hizo en diciembre de 2007 y los gobiernos de Europa empezaron a negociar el precio con los dos laboratorios que lo fabrican, Bristol-Myers -Squibb y Gilead. En mayo de 2008 la Agencia Española del Medicamento lo autorizó y ya está disponible en los hospitales. 

 

Un gesto de alegría y otro de preocupación 

*Por Elena Alonso, médico responsable de VIH/sida de Médicos Sin Fronteras 

Siempre que un nuevo fármaco aparece en el mercado para mejorar la vida de los pacientes con enfermedades crónicas como el VIH/SIDA se reacciona con dos gestos contrarios: uno de alegría y otro de preocupación, o al menos de cuestionamiento.

Sobre todo porque hemos visto como, en los últimos 30 años, la innovación farmacéutica elige a unas poblaciones de áreas geográficas
sobre otras con un único criterio, el que responde a la pregunta “¿quién puede pagar por esto?”

Y ahí está el problema de la I+D en salud. Los productos se tratan bajo protecciones de un bien comercial, pero también son un bien para la humanidad, algo que permite seguir con vida. En el ejemplo de
los antirretrovirales, abarca a millones de personas. No olvidamos que los antirretrovirales no empezaron a extenderse a más países hasta que no entraron en el mercado las versiones genéricas, recomendadas por la misma OMS, reduciendo el precio de compra desde más de 10.000 euros hasta poco más de 300 en muy poco tiempo.

La innovación creó la terapia, pero la producción genérica permitió que llegara a más pacientes. Aún así, la mayoría sigue sin recibirlo. Algunas enfermedades de las llamadas olvidadas gozan de inversión en I+D porque hay pacientes en países ricos. Pero otras siguen ancladas en métodos diagnósticos del siglo XIX. Si el actual modelo de I+D basado en beneficios continúa, y no se acata el mandato de la OMS de encontrar uno nuevo basado en las necesidades de los pacientes y no sólo enfocado en intereses comerciales, ya no hablaremos sólo de un fracaso, sino de una traición a la palabra dada por las autoridades que se comprometieron en la Asamblea Mundial de la OMS.

Hay alternativas eficaces encima de la mesa. Se trata de hacerlas avanzar así como de aplicar las flexibilidades para los países en desarrollo que se contemplaron en los Acuerdos de Propiedad Intelectual y en Doha.

Un antirretroviral que simplifica el tratamiento ayuda a mejorar la adherencia del paciente y por consiguiente hace que mejore su calidad de vida, pero si no está disponible allí donde la carga de la enfermedad y la mortalidad es mayor, volveremos a ese elitismo de la I+D en salud que se queda sólo en preguntar: “¿Quién puede pagar por esto?”