Archivo de Público
Jueves, 5 de Junio de 2008

Plan B: volar Guantánamo

En 1962, en plena crisis de los misiles cubanos, los rusos desplegaron armas nucleares para detonar la base de EEUU

JESÚS CENTENO ·05/06/2008 - 20:40h

AFP - ¿Y los rusos? La base de Guantánamo tras la crisis, en noviembre de 1962.

¿Hubo en algún momento peligro de conflicto a nivel mundial durante el largo periodo de tensión que duró la Guerra Fría? Es difícil de decir. Desde que la URSS se hizo con armas nucleares, en los cincuenta, sus relaciones con EEUU cambiaron para siempre. Ambos países podían convertir al otro en escombros y no dudaron en utilizar la amenaza nuclear, probablemente sin intención de cumplirla.

Sin embargo, hubo al menos una excepción: la crisis de los misiles cubanos en 1962. Sobresaltados por el éxito comunista en Cuba, la CIA había tratado de impedir que se formase un gobierno prosoviético a escasos kilómetros de EEUU. No tuvieron éxito. Así que el máximo dirigente de la URSS, Nikita Kruschev, aseguró la isla con la instalación de varias bases militares, que serían descubiertas por un U-2, avión espía estadounidense.

Durante trece días, el mundo estuvo al borde del colapso.  El 22 octubre de 1962, el presidente John F. Kennedy anunció en un mensaje televisado que cercaría la isla con barcos y aviones de guerra. Después, se sentó a negociar. Lo que poca gente sabe es que Kruschev tenía un as en la manga, un Plan B, en caso de que Kennedy desoyese sus peticiones: destruir la base naval de Guantánamo.

Michael Dobbs, corresponsal de The Washington Post durante más de 25 años, desvela en su último libro, Un minuto para medianoche: Kennedy, Kruschev y Castro al borde de la guerra nuclear, que en la noche del 26 de octubre un grupo de militares rusos salieron de los puertos de Mariel y de Mayari Arriba, para establecerse en las aldeas de Vilorio y Filipinas, a escasos 20 kilómetros de la Bahía de Guantánamo.

Al borde del abismo

Según Dobbs, Kruschev le había confesado a William Knox, presidente de la Westinghouse, que no estaba interesado "en la destrucción del mundo", pero le avisó de que Guantánamo "podría desaparecer" si EEUU invadía Cuba. Por su parte, los militares americanos creyeron que "lo de Kruschev era un farol" y convencieron a Kennedy de que una incursión armada era la solución.

La inteligencia americana había subestimado al personal militar soviético en Cuba, y se equivocó al identificar las armas nucleares y los cuarteles que estos poseían en la isla, a pesar de las fotografías que lo probaban y que se publican por primera vez en este libro. De hecho, Guantánamo entero podía haber sido volada en cuestión de minutos, pues los soviéticos transportaban consigo misiles crucero FKR, equipados con cabezas nucleares de 14.000 kilotones, aproximadamente la energía de la bomba que destruyó Hiroshima en 1945.

Fin de la crisis: todos ganan

Gracias a varios documentos desclasificados de los Archivos de Seguridad Nacional, Dobbs demuestra que Guantánamo no se percató de lo que tenía enfrente hasta bien entrado noviembre, acumulando un fallo detrás de otro. Un informe hasta asegura que cuando los americanos llegaron al perímetro, éste estaba defendido por "tropas rusas y chinas".

Kennedy, por su parte, rechazó finalmente el consejo de sus militares y apostó por una solución diplomática, que incluía acuerdos secretos entre su hermano y el embajador soviético. Dobbs asegura que la imagen de una gestión de la crisis exitosa para EEUU es "un mito" y ofrece una nueva versión de los acontecimientos. Dice que tanto los líderes soviéticos como los americanos malinterpretaron los signos del otro y que JFK no tenía elección. Al final, el presidente acordó con Kruschev el repliegue de las instalaciones soviéticas a cambio de la garantía de que EEUU no invadiese Cuba y la retirada de sus instalaciones en Turquía. Una victoria estratégica para la URSS. A los ojos del mundo, nadie salió derrotado. 

Los documentos desclasificados

El informe knox

Según Dobbs, Kruschev avisó al presidente de la Westinghouse, William Knox, de que volaría Guantánamo "si Estados Unidos invadía Cuba".

Errores de inteligencia

La base de Guantánamo divisó el convoy ruso, pero creyó que era inofensivo y que transportaba un equipo de artillería "sin identificar". En noviembre, los norteamericanos se reforzaron y amenazaron con llamar a las fuerzas aéreas de Puerto Rico.

La gestión de la crisis

Algunos historiadores, como Arthur Schlesinger, dicen que Kennedy fue brillante y calculador con la URSS. Dobbs asegura que no tuvo elección y que lidió con una situación que los propios EEUU habían ayudado a desencadenar.