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Jueves, 5 de Junio de 2008

Un grupo de expertos recomienda anteponer los alimentos a los biocombustibles

EFE ·05/06/2008 - 10:53h

EFE - Un empleado egipcio prepara arroz en un molino en el fértil delta egipcio en Abu Rayea, al norte de Kafr Al-Sheikh, a 140 kilómetros de El Cairo (Egipto) ayer miércoles, 4 de junio.

Un grupo de expertos que participan en la cumbre sobre la seguridad alimentaria que se desarrolla en Roma ha recomendado a la comunidad internacional anteponer los alimentos a los biocombustibles, informó hoy su portavoz Astrid Agostini.

El grupo de expertos, que se reunió anoche en una mesa redonda paralela a la cumbre y cuyas recomendaciones serán entregadas como sugerencia para la declaración final de la reunión, estableció la prioridad absoluta de "los alimentos primero".

No obstante, ello no significa un rechazo completo de los cultivos para biocombustibles, dijo Agostini, sino la necesidad de evaluar su impacto antes de tomar la decisión de dedicar las cosechas a la fabricación de bioalcoholes.

En la mesa redonda, titulada "Bioenergía y seguridad alimentaria", participó el ministro para el Desarrollo Agrícola de Panamá, Guillermo Salazar Nicolau.

Salazar resumió la posición general de la mesa al indicar que los biocombustibles pueden ser "una oportunidad para los países tropicales" siempre que su cultivo no entre en competición con los alimentos, según la portavoz.

Otro participante en la mesa redonda, Pat Mooney, director del llamado Grupo de Acción en Erosión y Tecnología, se mostró además "escéptico" acerca de la sostenibilidad de la industria de los biocumbustibles, que hasta el momento funciona gracias a las subvenciones que recibe.

No obstante, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha comenzado un proyecto piloto con cuatro países (Perú, Tanzania, Camboya y Tailandia) para evaluar el impacto que pueden tener los biocombustibles.

Con esa evaluación, que incluye desde el estudio de la viabilidad ecológica a la económica, examinando cómo afecta a los mercados internos alimentarios, energéticos e, incluso, de trabajo, los países podrán tomar la decisión acerca del posible desarrollo de los biocombustibles.