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Jueves, 5 de Junio de 2008

No digas que es un sueño

Las dos franquicias más ganadoras del baloncesto estadounidense inician su undécimo duelo por el anillo. Los Angeles de Pau y Kobe afrontan la serie con el factor cancha en contra

ALBERTO CABELLO ·05/06/2008 - 08:49h

Gasol, en un entramiento. REUTERS

Dos historias inversas para comenzar esta noche la final de la NBA. No sólo Tolkien sabe exprimir lo que puede suceder alrededor de un anillo. Una joya no es para siempre, por mucho que se empeñen los anuncios. Pau Gasol es el primer español que va a disputar la eliminatoria decisiva del mejor baloncesto del mundo, con uno de los equipos más exquisitos de Estados Unidos y ante su rival de toda la vida, Boston Celtics. Ni en sus mejores sueños hubiera ideado un cuento sin estrías ni arrugas. Una eliminatoria universal: cámaras, grabadoras y libretas de todo el planeta están dispuestas para contar a los cinco continentes uno de los acontecimientos del año.

Un recurso para salir de una mala racha o saldar una incómoda deuda. El vendedor se hace llamar 340-4speed y ha puesto en 22.500 dólares (unos 14.550 euros) el precio de salida para la subasta de la joya. Un anillo auténtico del campeonato conseguido por los Lakers en el año 2000 ante Indiana Pacers está a la venta en la web de intercambios y subastas Ebay. Sólo los miembros del equipo ganador lo poseen. Gasol sueña con poseerlo y alguien ansía deshacerse del diamante.

Los mejores, frente a frente

Boston y Los Ángeles arrancan hoy (03.00 Canal +) la final más apetitosa desde la era Jordan. Las dos mejores franquicias de la NBA vuelven a encontrarse en una serie decisiva 21 años después. Todo ha cambiado, no hay posibilidad de comparar, lo que sucedió entonces fue irrepetible. El bombardeo de recuerdos ha sido apabullante esta última semana, pero son sólo eso, recuerdos. Casi nada es extrapolable. Para empezar, al contrario de hace 20 años, los Celtics tienen un quinteto de negros y los Lakers a un eslavo y un latino en su cinco inicial.

Hay quien todavía cree que detrás de esta rivalidad se esconden las dos caras de Estados Unidos. “Las personas Celtics creen que Lee Harvey Osvald actuó por propia iniciativa en el asesinato de JFK. Los Lakers creen en la teoría de la conspiración. Eminem es la música que escuchan los Celtics y Ice Cube los Lakers. A ninguno de los dos les hacen gracia los chistes de Adam Sandler”, escribió Chuck Klosterman, en su ensayo 33, en el que sostenía que en la vida también existe una actitud Laker y una Celtic.

No hay favoritos, el factor cancha a favor de Boston da una cierta ventaja, pero no definitiva. Los verdes han dado motivos de duda, los amarillos llegan con la etiqueta de campeones del Oeste, una hazaña dada la gran competencia.

Los dos triángulos

Kevin Garnett, Ray Allen y Paul Pierce han invertido la tendencia de los Celtics, de no clasificarse para los play off a jugar una final. Sus promedios anotadores están en los niveles más bajos de sus más carreras y la defensa tiene mucho que ver en que los Celtics disputen esta eliminatoria.

Pau Gasol ha sido la clave de sol de los Lakers. Arropó a Odom y Bryant, en un equipo que necesitaba algo más para destacarse del pelotón de aspirantes. Ganan partidos jugando bien, mal, con Kobe o sin Kobe.