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Miércoles, 4 de Junio de 2008

¿Por qué perdió la candidata inevitable?

ISABEL PIQUER ·04/06/2008 - 23:49h

EFE - La senadora por Nueva York.

¿Qué pasó? ¿Cómo perdió Clinton? ¿Cómo acabó derrotada cuando hace seis meses parecía la candidata inevitable? ¿Cómo Obama, un perfecto desconocido, con tan sólo cuatro años en el Senado, consiguió vencer al matrimonio más poderoso del Partido Demócrata? Fue un conjunto de factores pero la primera dama cometió una serie de errores, incomprensibles para una veterana, que finalmente acabaron con su candidatura.

1. Se confió

En diciembre de 2007, la senadora estaba convencida de su victoria. Los sondeos le daban más de 20 puntos de ventaja frente a Obama. Los republicanos ya la consideraban como el enemigo oficial y centraban en Clinton todos sus ataques. La senadora cometió además el pecado de la veteranía: menospreciar a su joven rival.

"¿Qué tiene que ofrecer aparte de un discurso en 2002?", dijo en una ocasión refiriéndose a las entonces declaraciones de Obama contra la guerra de Irak.

2. Mensaje erróneo

Clinton apostó por la veteranía. Resultó que los votantes demócratas querían cambio. La candidata pensó que después de los estropicios e improvisaciones del Gobierno del presidente George Bush, los votantes ansiaban un poco de profesionalismo en la Casa Blanca. No quiso venderse como la primera mujer en competir por la candidatura, lo que luego lamentó. Tras ganar Ohio y Pensilvania, encontró su argumento electoral en la defensa del voto obrero blanco pero ya era demasiado tarde.

3. Son los delegados, no los votos

La candidatura se otorga por el número de delegados que votan en la convención. Según el cómputo de la CNN, Obama tenía ayer 2.158 y Clinton 1.923. La diferencia en el voto popular no es tan grande, unos 50.000 votos, según asegura Realclearpolitics.com haciendo la media entre las cifras divergentes que usan las campañas y los medios de comunicación.

Desde el principio la campaña de Obama se dio cuenta de sus limitaciones: no podría conquistar grandes estados como California o Nueva York sin el respaldo del aparato del partido. Así que se dedicó a los pequeños estados, sitios incluso que los demócratas daban por perdidos y no se habían molestado en incluir en sus estrategias para ganar delegados. Y funcionó.

4. Hay vida después del supermartes

La candidata estaba tan convencida de que las primarias serían una operación comando de pocas semanas que no se preparó para una larga contienda. El 5 de febrero, pese a haber ganado en California y Nueva York, seguía casi empatada con Obama.

5. Un equipo dividido

La campaña de Clinton se comportó como el gobierno de su marido: con mucho caos y muchos gritos. Personalidades que no se llevaban bien durante sus años de asesoría en la Casa Blanca trasladaron sus rencillas a las primarias. Primero dimitió Patti Solis Doyle, la jefa de campaña, luego el consultor Mark Penn. Mientras, el equipo de Obama funcionaba como un reloj, bajo la batuta de David Axelrod, un estratega de Chicago que supo usar los miles de voluntarios dispuestos a desplegarse por todo el país.

6. El poder del dinero

Nadie se lo esperaba. Clinton, con todo el apoyo de los grandes pilares financieros del partido, acaba la campaña con una deuda de 30 millones, habiendo prestado unos 20 de su propio bolsillo y recaudado mucho menos que su rival: 215 frente a los 265 millones de Obama. El senador ha sabido mejor que nadie usar las infinitas posibilidades de Internet. Dos millones de personas han contribuido a su campaña.

7. Cállate Bill

El apellido Clinton ha resultado ser más complicado de lo previsto. Al incluir sus ocho años de primera dama en su argumentación electoral, Hillary incluyo también al ex presidente, contando con despertar una cierta nostalgia.

"¿Qué es lo que no gusta de los años 90? ¿La prosperidad o la paz?" repitió en sus mítines. Resulta que lo que no gustaban eran los 90, en el año 2008, más aún con un ex mandatario increíblemente ausente y torpe, despreciativo y casi insultante en ocasiones con los medios de comunicación, hasta el último día.