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Miércoles, 4 de Junio de 2008

Obama medita si recluta a la indomable Clinton

El candidato duda en pedir a la senadora de Nueva York que le acompañe como aspirante a la vicepresidencia. Clinton podría ser útil para buscar el voto de mujeres, ancianos y latinos.

ISABEL PIQUER ·04/06/2008 - 21:40h

El candidato como una estrella del rock: Obama abrazado por sus partidarios en Minnesota

Al ofrecerse de vicepresidenta, Hillary Clinton ha puesto en un serio compromiso a Barack Obama, el ya candidato demócrata a las elecciones presidenciales. Si la rechaza podría escindir el partido y enfurecer a muchos votantes, si la acepta, se arriesga a vivir bajo la sombra de su rival.

Las primarias, que concluyeron el pasado martes tras cinco meses y 54 votaciones, no habrán terminado del todo hasta que la ex primera dama marque su territorio en la nueva etapa de la campaña. En el último día, los dos candidatos parecían vivir en dimensiones paralelas. Obama anunció oficialmente su candidatura ante 17.000 personas en Minneapolis mientras Clinton seguía deshojando la margarita en el gimnasio de un colegio de Manhattan ante apenas un millar de fieles y un tropel de periodistas.

Elogios a Hillary

En su discurso Obama alabó a su incansable contrincante. "Hemos tenido nuestras diferencias en los últimos seis meses" reconoció, "pero puedo deciros que lo que motiva a Hillary Clinton cada día: un deseo inquebrantable de mejorar la vida de los estadounidenses de a pie".

El candidato le agradeció incluso los meses de dura contienda. "Nuestro partido y nuestro país han mejorado gracias a ella, y yo soy un mejor candidato por haber tenido el honor de competir con Hillary Clinton". La idea de un ticket Obama-Clinton surgió después de que la senadora asegurara en una conferencia telefónica con políticos neoyorquinos que, por el bien del partido, podría hacer de segundona. 

Yal no ceder el martes, impuso sus condiciones. "Quiero que se respete a los casi 18 millones de estadounidenses que han votado por mí, que se les escuche", dijo la candidata al anunciar que de momento no tomaría ninguna decisión. Ayer Obama continuó poniendo su mejor cara ante el dilema. Confirmó que había mantenido una conversación con Clinton y que volverán a hablar en las próximas semanas: "Estoy muy confiado en nuestra capacidad para unir al partido", explicó.

Hasta justificó la incapacidad de Clinton para admitir su derrota. A fin de cuentas ella está todavía "más concentrada en sus partidarios". ¿Hasta qué punto Obama necesita a Clinton para cimentar sus posibilidades frente a McCain? Es innegable que el senador no conecta bien con el electorado demócrata conservador, con los hispanos, con los mayores y con las mujeres de más de 55 años.

Clinton podría ser una baza en estados indecisos como Ohio o Pensilvania que, ante la idea de votar por un candidato negro, podrían pasarse a los republicanos. También es una cuestión de dinero. Pese a su gigantesca capacidad recaudatoria, Obama necesita a los contribuyentes millonarios que han respaldado a la senadora.

Pero Clinton arrastra un tremendo lastre. Muchos en la campaña de Obama consideran que no sería buena idea llevarse a la antigua inquilina de la Casa Blanca que ya sabe dónde está la cocina y cómo funcionan los interruptores. Además Hillary no viene sola. Los dos candidatos deben darse prisa. Si las heridas no se curan pronto, tardarán en cicatrizar.

Amargura

Existe cierta amargura entre los votantes de Clinton, especialmente entre las mujeres de una cierta generación que de alguna forma han visto en la trayectoria de la senadora un reflejo de sus propias dificultades. "Obama ha mostrado desprecio hacia Hillary", decía Lynn Forester, que el martes por la noche acudió al Baruch College, en la zona este de Manhattan, para animar a su candidata. "Para empezar, Obama debe mostrarle el respeto que se merece".

Consideran que los gerifaltes del partido y los medios han tratado injustamente a la ex primera dama. "Los senadores la han traicionado, son unos judas" aseguraba airada otra simpatizante, Teresa Ciccone. "Piensan que pueden controlar mejor a Obama". Muchos (muchas) dicen que no votarán al senador por Illinois: quizá se pronuncien por el republicano John McCain, quizá se queden en casa. Pero, con una derrota tan fresca y una elección tan lejana, es difícil predecir cómo reaccionarán los demócratas ante la posibilidad de una nueva victoria republicana. Cinco meses son una eternidad en política.