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Miércoles, 4 de Junio de 2008

La presidencia de Musharraf toca a su fin

Ex generales piden que se lleve a los tribunales al jefe de Estado paquistaní

AGENCIAS ·04/06/2008 - 21:26h

Musharraf dimitió como jefe del Ejército en 2007

En Pakistán se ha abierto un nuevo frente contra Pervez Musharraf: ex generales que estuvieron bajo su mando han solicitado que el presidente sea llevado ante los tribunales y no quede impune por los actos cometidos tras el golpe de Estado en 1999. Su petición se suma a la realizada por políticos, abogados y medios de comunicación.

Jamshaid Gulzar Kiyani, ex alto cargo de los servicios de inteligencia paquistaníes, acusó el lunes al presidente de haber cometido "actos tiránicos" durante su jefatura del Ejército. Entre ellos, no haber avisado al entonces primer ministro, Nawaz Sharif, de la incursión de tropas paquistaníes en la región india de Kargil, que estuvo a punto de provocar una guerra abierta entre las dos potencias atómicas en la primavera de 1999. Kiyani acusó también a Musharraf de haber usado armas químicas en el asalto a la Mezquita Roja el año pasado y de permitir una guerra estadounidense en suelo paquistaní.

El general retirado sostuvo que Musharraf debe ser juzgado para evitar la aparición de futuros dictadores en el país. Palabras similares usó ayer el ex general Shafique Ahmad, quien criticó a Musharraf por haber "infligido daños irreparables a Pakistán". Pidió a todos los veteranos del Ejército que participen en la marcha multitudinaria del 10 de junio, convocada por la abogacía.

Todos los medios nacionales se han hecho eco de estas declaraciones, que este miércoles fueron tildadas de "infantiles" e "inapropiadas para ex oficiales de su rango" por el portavoz presidencial. Las críticas llegan cuando el Ejecutivo prepara un paquete de reformas constitucionales que recortará los actuales poderes del presidente pero podría darle inmunidad legal.

Todas las formaciones de la coalición gubernamental están de acuerdo en que el presidente pierda la capacidad de disolver el Parlamento, destituir al primer ministro y declarar la guerra. Sin embargo, el ex primer ministro y líder de la Liga Musulmana de Pakistán, Nawaz Sharif, se opone a cualquier medida que cierre la puerta a la posibilidad de juzgar a Musharraf.Con gran parte del país en contra, el presidente ve cada vez más cercana su dimisión. "Está preparado para irse", declaró ayer a Reuters una fuente del Partido Popular de Pakistán. "Intentaremos que su salida sea lo más digna posible", añadió.

Guerra entre potencias nucleares

India y Pakistán amagaron con usar su arsenal nuclear en el enfrentamiento que mantuvieron entre mayo y julio de 1999 por el control de Kargil, en la disputada región fronteriza de Cachemira. Entre 1.000 y 5.000 soldados murieron, según diversas fuentes.

El detonante de la guerra fue la incursión de paramilitares y muyahidines paquistaníes más allá de la Línea de Control que marca la frontera de facto entre los dos países.

El entonces primer ministro de Pakistán, Nawaz Sharif, contradijo al jefe del Ejército, Pervez Musharraf, y declaró que no había sido informado de ninguna ofensiva en suelo indio. Respondía así a las críticas de la comunidad internacional, que se alineó mayoritariamente con la India y presionó a Islamabad para que retirase a sus tropas. La derrota sufrida por Pakistán aumentó la inestabilidad en el país y propició el golpe de Estado con el que Musharraf llegaría al poder en octubre de 1999.