Archivo de Público
Miércoles, 4 de Junio de 2008

Monfils, invitado sorpresa en semifinales al vencer a Ferrer

EFE ·04/06/2008 - 20:35h

EFE - El tenista francés Gael Monfils celebra la victoria conseguida frente al español David Ferrer en el partido de cuartos de final del torneo Roland Garros que se disputó en París, Francia.

Pocos hubieran imaginado que Gael Monfils se convertiría en esta edición en el primer francés en alcanzar las semifinales de Roland Garros después de siete años, pero "Lamonf", como se conoce a este joven de 21 años, lo consiguió hoy al vencer al español David Ferrer, quinto del mundo, por 6-3, 3-6, 6-3 y 6-1

Hace tres semanas, Monfils tuvo que refugiarse en el 'challenger' de Marrakech para recuperar puntos y recordar el juego con el que en 2004 se convirtió en campeón del mundo júnior al ganar el Abierto de Australia, Roland Garros y Wimbledon en esa categoría. Allí, en Marruecos, logró el único triunfo este año, al vencer a su compatriota Jeremy Chardy en la final.

En la pista Suzanne Lenglen, jaleado por 10.000 de sus compatriotas al grito de "Ale, Ale, Ale", Monfils, 59 del mundo, se transformó y anotó la quinta victoria sobre un jugador situado entre los diez primeros del mundo, para lograr su mejor actuación en un Grand Slam, tras ser octavofinalista en París en 2006.

En el primer enfrentamiento entre ambos, a Monfils no le tembló el pulso. Sacó con gran eficacia, se movió con rapidez deslizando sus 193 centímetros con gran precisión y se convirtió en el tormento de Ferrer en dos horas y 27 minutos.

El de Xavea había ganado su dos últimos partidos, ante el australiano Lleyton Hewitt y el checo Radek Stepanek en cinco sets, y ese cansancio se notó en sus piernas, y le pasó factura, según admitió él mismo.

"La clave fue el tercer set, que se puso por delante y le di alas, entonces me faltó chispa para encarar el partido y estar con más ambición", dijo Ferrer, que de haber ganado el partido de hoy se hubiera colocado cuarto del mundo.

El último de los 19 franceses que entraron en el cuadro se apoderó del partido gracias a su primer servicio, con un 80 por ciento de efectividad y 10 "aces" y a un peligroso resto, con el que rompió seis veces el saque de Ferrer.

Pero lo que sin duda sorprendió fue su gran concentración durante todo el encuentro, entrando en el peloteo con Ferrer, sin perder su visión del partido, y provocando los errores del español, 70 en total. A Ferrer además le costó cerrar los puntos, debido quizás a la humedad de la pista y "a la pesadez de las bolas".

Monfils se convierte en el primer francés en alcanzar las semifinales en Roland Garros, desde Sebastien Grorjean en 2001 cuando perdió en esa ronda con el español Alex Correjta. Tres años antes Cedric Pioline estuvo también a punto para la final, pero de nuevo Corretja se convirtió en el freno del tenis francés, cuyo último triunfo en Roland Garros sigue siendo el del mítico Yannick Noah en 1983.

Justo ahora, cuando se cumple el 25 aniversario del triunfo de Noah sobre el sueco Mats Wilander, y en la misma sesión en la que Jo-Wilfried Tsonga hizo renacer las esperanzas del tenis francés al llegar a la final del Abierto de Australia, surge Monfils, el discípulo de Thierry Champion, que envuelto por la gloria de su victoria de hoy se atrevió a decir sobre Roger Federer, su próximo rival: "Tengo una revancha pendiente, me ha ganado dos veces este año (tres en total), estoy en mi casa y lo voy a intentar".

Federer perdió un set ante el chileno Fernando González, el segundo que cede este año (lo dejó escapar ante el español Albert Montañés en segunda ronda), pero logró la undécima victoria ante "Feña", por 2-6, 6-2, 6-3 y 6-4 para lograr las semifinales por cuarto año consecutivo.

El suizo había perdido ante el chileno en la primera fase de la Copa Masters de Shanghai del año pasado, única victoria hasta hoy del último jugador latinoamericano que quedaba en el cuadro francés.

Casi como contra Montañés, tras ceder ese primer set en 24 minutos, Federer subió de nivel y acelerando sus acciones provocó el desconcierto a González, quien destrozó su raqueta contra el suelo al perder el primer juego en el tercer set. Federer ni se inmutó por ello y continuó firme hasta el final.