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Miércoles, 4 de Junio de 2008

Palma descubre el enigma de los etruscos en una muestra de 168 piezas únicas

EFE ·04/06/2008 - 13:58h

EFE - Palma acoge la exposición "Príncipes etruscos. Entre Oriente y Occidente". En la imagen, un casco, espada y joyas de una exposición sobre los etruscos del Museo Arqueológico Nacional.

Joyas de orfebrería de gran refinamiento, vasos de bronce, ajuares, tumbas y hasta un templo de Roma han recalado en Palma para desentrañar el misterio de una civilización con más de mil años de historia, la etrusca, un pueblo de comerciantes en el que la paridad entre hombre y mujer era un hecho.

El enigma de los etruscos se desvela en cada una de las 168 piezas únicas que componen la muestra "Príncipes etruscos. Entre Oriente y Occidente" que, desde hoy y hasta el próximo 31 de agosto, estará abierta al público en la sede de CaixaForum Palma, después de su paso por Barcelona, donde recibió más de 150.000 visitas.

La exposición, que nace con rigor científico y didáctico, cuenta con piezas que pertenecen a museos como el Louvre, el de Toscana, el Gregoriano Etrusco de Ciudad del Vaticano o el Museo Arqueológico Nacional de Florencia y que nunca antes habían salido de Italia.

El recorrido, basado en un sencillo discurso histórico, se centra en el período de mayor esplendor de los etruscos, desde el siglo IX hasta el III antes de Cristo, cuando finalmente fueron absorbidos por su vecina imperial, Roma.

La muestra ofrece al visitante hacer una inmersión en la faceta artística y en el valor arqueológico de las piezas que la componen y adentrarse en aquella sociedad, en sus mitos, en sus costumbres cotidianas y en su cultura.

Para ello, la exposición se divide en dos grandes bloques que coinciden con los dos períodos históricos más significativos de la civilización etrusca: la etapa más aristocrática, la era de los príncipes; y la más democrática, con el nacimiento y el desarrollo de las ciudades estado al amparo de una sociedad de comerciantes.

Asentados en la italia central, entre Roma y Florencia, delimitados por los ríos Tíber y Arno, llegaron en la época de mayor auge de sus príncipes a ocupar grandes áreas del valle del Po, hasta el Adriático y parte de la Campania costera.

Incluso Roma estuvo sometida al pueblo etrusco bajo la dinastía de los Tarquinios y, de esa influencia sobre Roma, la muestra comienza con un templo, un elemento fundamental de su cultura, equiparable en importancia a los palacios de los príncipes.

La comisaria de la exposición Anna Mura Sommella, que hoy ha presentado la muestra en Palma, ha asegurado que como muestra del esplendor de estos príncipes etruscos la exposición recoge varias obras de orfebrería de gran refinamiento, joyas que eran patrimonio de aquellas familias aristocráticas.

Asimismo, se pueden ver ajuares y también objetos de la vida cotidiana, tanto de la esfera pública, como de la privada, con piezas de casas particulares.

Tras el esplendor principesco y debido al auge del comercio y la minería -principales pilares de su economía- surgió una clase media muy potente que favoreció el reparto de la riqueza entre los etruscos y permitió el nacimiento de las llamadas ciudades estado.

Los palacios se cambian por los templos, decorados con estatuas y elementos de terracota, y los objetos recopilados para la exposición muestran su gran actividad comercial y sus escasas escrituras, de un alfabeto sencillo y comprensible.

La muestra termina con una tumba, símbolo de la vida y la muerte para los etruscos, "uno de los pueblos más religiosos del mundo", según la comisaria de la muestra, pues dedicaban mucho tiempo a interpretar los designios de los dioses ya que "vivían de acuerdo con su voluntad".

Estas tumbas han sido una fuente única para avanzar en el conocimiento de esta civilización, pues la mayor parte de los objetos encontrados de este pueblo de la antigua península itálica han sido hallados en estos lugares, pues era costumbre poner en ellas las piezas más importantes de la vida del muerto.