Archivo de Público
Martes, 3 de Junio de 2008

El presunto "cerebro" del 11-S hará su primera aparición pública en Guantánamo

EFE ·03/06/2008 - 20:48h

EFE - Mohammed fue capturado en Pakistán en 2003 y desde entonces sólo ha aparecido en unas fotografías del Pentágono, con rostro cansado y barba de varios días.

Los fiscales y la defensa ultiman hoy los argumentos para el primer proceso legal contra supuestos responsables de los ataques del 11-S, incluido su "cerebro", Khalid Sheikh Mohammed, quien el jueves será visto públicamente por primera vez.

Mohammed fue capturado en Pakistán en 2003 y desde entonces sólo ha aparecido en unas fotografías del Pentágono, con rostro cansado y barba de varios días.

También comparecerán el jueves ante un tribunal militar especial en la base estadounidense de Guantánamo cuatro presuntos colaboradores: Walid bin Attash, Ramzi Binalshibh, Ali Abdul Aziz Ali y Mustafa al-Hawsawi.

La Fiscalía ha pedido la pena de muerte para todos ellos, quienes pasaron años en las prisiones secretas de la CIA antes de ser trasladados en septiembre de 2006 a la base estadounidense en territorio cubano.

La vista marca el inicio del proceso para hacer justicia por las casi 3.000 personas que perecieron en Nueva York, Washington y Pensilvania la mañana del fatídico 11 de septiembre de 2001.

Nadie hasta ahora ha sido condenado por su responsabilidad directa en ese asesinato en masa.

La audiencia, en el tribunal 2 de un complejo legal construido expresamente para juzgar a sospechosos de terrorismo, constituirá la primera vez que los acusados se presenten frente a un juez.

Sus abogados previsiblemente desenrollarán una larga lista de alegaciones, desde supuestas torturas hasta impedimentos en la preparación de la defensa, según Robert Zabel, un ex fiscal federal.

Los letrados habían pedido que se atrasara la vista ante el poco contacto que el Pentágono les ha permitido con sus clientes, pero el tribunal rechazó su moción.

También es probable que se quejen de las normas por las que se rigen los tribunales especiales, que admiten, por ejemplo, las pruebas obtenidas en interrogatorios en los que se usaron técnicas de presión "duras", prohibidas en una investigación criminal normal.

Sus argumentos cuentan con el apoyo de las organizaciones de derechos humanos.

"No es un sistema que vaya a condenar a nadie con legitimidad. Es algo que nos perjudica", dijo Elisa Massimino, directora de la oficina en Washington de Human Rights First, una asociación que estará presente en la audiencia como observadora.

El Tribunal Supremo declaró en 2006 que los tribunales especiales violaban el derecho internacional y la Constitución, pero el Congreso los revivió por ley.

Por su parte, la fiscalía presentará el jueves sus cargos contra los cinco presuntos miembros de Al Qaeda, después de que retirara la acusación contra un sexto, a quien consideraba el "secuestrador número 20", que nunca llegó a subirse a uno de los cuatro aviones que se estrellaron el 11-S.

El documento de acusación mantiene que Mohammed, un kuwaití de familia pakistaní que estudió ingeniería en Estados Unidos, propuso a Bin Laden en 1996 en Afganistán la idea de secuestrar aviones y usarlos como proyectiles.

Contiene además una descripción detallada de encuentros entre los presuntos terroristas para organizar el atentado y del reguero de dinero para financiarlo en el que dejaron sus huellas.

El propio Mohammed confesó hace un año la autoría de los atentados en una declaración ante una junta militar que revisó su caso en Guantánamo.

"Fui responsable por la operación del 11-S, de la A a la Z", dijo, según una transcripción divulgada por el Pentágono.

Pese a la aparente contundencia de las pruebas, el juicio se augura muy complejo, debido a que aborda el corazón de la conspiración que llevó a los atentados y a los problemas asociados con las normas que rigen el proceso, según los expertos.

Seis años después de que la administración creara los tribunales, no ha habido aún ningún juicio. La única persona condenada, el australiano David Hicks, se declaró culpable de dar apoyo al terrorismo a cambio de una pena de tan sólo nueve meses de prisión.

Además, los procesos podrían sufrir una sacudida en las próximas semanas, cuando está previsto que el Tribunal Supremo hable de nuevo sobre Guantánamo.