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Martes, 3 de Junio de 2008

Bienvenidos los 400 euros, ¿pero en qué los gastamos?

La mitad no sabe a qué los dedicará, el 27% los gastará y el 15% los ahorrará

VIRGINIA ZAFRA ·03/06/2008 - 20:05h

La primera medida que anunció el Gobierno para hacer frente a las dificultades que se avecinaban en las economías familiares fue una deducción fiscal de 400 euros a los asalariados, pensionistas y autónomos.

Esta ayuda se materializará mediante una reducción de las retenciones, que permitirá que la nómina de junio se engrose en 200 euros y las sucesivas en hasta 33 euros. A escasos días de que eso ocurra, casi la mitad de los españoles (un 45,8%) no sabe todavía si tiene derecho a percibir esta cantidad.

Los que saben que la recibirán, le dan la bienvenida (a nadie le amarga un dulce), pero más de la mitad de ellos (un 54,1%) todavía no sabe a qué la va a destinar.

Especialmente dubitativos se muestran los mayores de 60 años. En su caso, un 58% de los hogares donde el sustentador principal tiene esta edad o más aún no ha decidido el destino de esta paga extra.

El objetivo que buscaba el Ejecutivo con esta medida era estimular la economía y especialmente el consumo de las familias, que se ha ralentizado mucho en los últimos meses por la subida del paro y de  los tipos de interés.

Según las respuestas recogidas en el Publiscopio, el Ejecutivo conseguirá en parte su propósito, pues los principales destinos de ese dinero serán los gastos habituales y el ahorro.

Gastos de casa y la hucha

En concreto, el 20,5% de los beneficiados por la ayuda dedicará los 400 euros a necesidades del hogar, que van desde el pago de la hipoteca, a los gastos de alimentación o la luz, mientras que otro 15,1% tiene previsto ahorrar esa cuantía.

La financiación de las vacaciones (3,6%), algún capricho personal (1,9%) y gastos varios de los hijos (1,4%) son  otros de los destinos que tendrá esta ayuda, que inyectará en la economía española casi 5.000 millones de euros.

La encuesta revela también diferentes comportamientos ante la ayuda entre los hogares donde el sustentador principal tiene menos de 40 años y los que superan esta edad. Los más jóvenes están más informados de si la percibirán o no (un 41% lo desconoce frente al 48% en el caso de los mayores) y, además, tienen más claro a qué dedicarán el dinero.

Esa diferencia entre los dos rangos de edad se debe, en la mayoría de los casos, a que los jóvenes están más necesitados de ese dinero porque tienen que hacer frente a pagos superiores de la hipoteca.