Archivo de Público
Martes, 3 de Junio de 2008

Mano dura china para los visitantes de los Juegos Olímpicos

El comité organizador presenta 57 normas que regulan desde las repercusiones por mostrarse bebido a las manifestaciones políticas 

ANDREA RODÉS ·03/06/2008 - 19:23h

El registro para acceder a la plaza de Tiananmen es obligatorio.

Prohibido ondear banderas tibetanas o dormir en un parque para ahorrar una noche de hotel. El comité organizador de los JJOO de Pekín, BOCOG, ha presentado un manual de conducta para los ciudadanos que visiten China durante los JJOO, dejando claro que el régimen autoritario comunista no hará excepciones con los extranjeros.

Las 57 normas regulan desde las repercusiones por mostrarse en público bajo los efectos del alcohol a las manifestaciones políticas, pero tienen una intención evidente: recordar que tanto atletas como espectadores estarán sujetos a la ley china. Una medida que tiene serias consecuencias en un régimen policial, donde la libertad de expresión está restringida y hasta ondear una bandera tibetana o tener una imagen del Dalai Lama está castigado con la cárcel. El presidente del Comité Olímpico Internacional, (COI), Jacques Rogge, ya alertó el pasado abril en Pekín que los atletas estarían sujetos a la ley china pero aseguró también que el derecho a la "libertad de expresión" sería respetado.

Sin embargo, la fecha de hoy, 4 de junio, es suficiente para observar la falta de libertad de expresión en China: 19 años después de la masacre de la plaza de Tiananmen, en la que miles de estudiantes que se manifestaban por la democracia murieron bajo los disparos del ejército chino, nadie saldrá a recordar a las víctimas por miedo a ser detenidos. Además, una nueva ley olímpica, en vigor desde mayo, obliga a los visitantes a pasar por un registro policial antes de acceder a la plaza Tiananmen, el corazón político de China.

El Partido Comunista sólo tolera las manifestaciones de tono nacionalista, que no vayan en contra de sus intereses, y muchas veces están incitadas por el propio Partido. El pasado marzo, cientos de jóvenes, alentados por la propaganda oficial, se manifestaban con toda libertad frente a las puertas de los supermercados franceses Carrefour para mostrar su descontento por la actitud de Francia frente al problema del Tíbet y por las protestas que estropearon el relevo de la antorcha olímpica por París.

Visados restringidos 

Según el manual olímpico, los sospechosos de llevar a cabo atentados terroristas, ataques violentos o inducir a actividades "subversivas" pueden ver denegada su entrada a China. El hecho de que posean entradas para los JJOO no les da derecho a obtener un visado. El gobierno chino pretende evitar así cualquier intento de llevar a cabo manifestaciones protibetanas o en favor de los derechos humanos durante el acontecimiento deportivo. Los esfuerzos de Pekín para que no se repitan los disturbios que estropearon el relevo internacional de la antorcha olímpica se notaron el pasado mayo, cuando varios activistas extranjeros de derechos humanos vieron denegada su entrada a Hong Kong pocos días antes de la llegada del fuego olímpico a la ex colonia británica. Hong Kong goza de mayores libertades políticas que el resto del continente chino pero sus dirigentes son claramente pro Pekín.

El manual también recuerda a los visitantes extranjeros que, según la Carta Olímpica, está prohibido cualquier tipo de manifestación religiosa, racial o política dentro de los recintos deportivos. Pero, con la excusa de garantizar la seguridad durante los JJOO, las autoridades de la capital han tomado medidas extremas, más allá de lo indicado en la Carta. En los últimos meses, la policía ha aumentado los registros en las residencias de ciudadanos extranjeros, lleva a cabo continuas redadas antidroga en los barrios de ocio nocturno y ha expulsado a miles de ciudadanos chinos sin hukou, permiso de residencia, como es el caso de los inmigrantes de las zonas rurales empleados en la construcción. Varias organizaciones de derechos humanos han denunciado a las autoridades pekinesas de la expulsión de miles de Uighures, una minoría étnica musulmana, con la excusa de evitar atentados terroristas.

China ha empezado también a restringir la emisión de visados de turista y de negocios, levantando numerosas quejas entre los empresarios internacionales. Los turistas españoles que quieren viajar este mes a China y no tienen una reserva de hotel confirmada necesitan mostrar al Consulado el permiso de residencia, visado y contrato de piso de la persona que les dará alojamiento en el país.