Archivo de Público
Martes, 3 de Junio de 2008

Zapatero elude criticar la política de inmigración italiana delante de Berlusconi

No obstante, tras una reunión entre ambos mandatarios, el presidente español ha recordado que la inmigración ilegal "no se combate cambiando leyes, sino cooperando con los países de origen".

PÚBLICO.ES / EFE ·03/06/2008 - 16:08h

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, o "José Manuel", tal y como lo ha presentado hoy el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, en la Cumbre sobre seguridad alimentaria de la FAO en Roma, se han reunido tras la primera sesión para hablar de inmigración. Ambos han resaltado la "amistad" que une a los dos países y han apostado por trabajar juntos en la UE y buscar soluciones a problemas como la inmigración.

Después del torrente de declaraciones entre uno y otro Gobierno hace apenas quince días por la aprobación de un paquete de medidas para incrementar la seguridad en Italia en el que iba incluída la declaración como delito de la inmigración ilegal, ambos mandatarios han querido cerrar de una vez por todas las heridas. "No hay ninguna, ninguna sombra en nuestras relaciones", garantizó Berlusconi, a lo que Zapatero añadió que "las cosas entre España e Italia van bien y nuestra relación con el Gobierno de Berlusconi va a ser, sin duda, positiva".

No obstante, el presidente del Gobierno ha vuelto a recalcar que su experiencia le dice que la inmigración ilegal no se combate cambiando leyes, sino cooperando con los países de origen.


Gobierno rosa e inmigrantes

Según fuentes del Ejecutivo, Berlusconi lamentó en la reunión la "broma" que realizó sobre la composición del gabinete de Zapatero, al que calificó de "rosa" por la presencia de más mujeres que hombres. El presidente español restó importancia al asunto porque, dijo, muchas veces se producen malentendidos, en referencia al provocado por unas declaraciones de su vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, sobre la política de inmigración italiana.

Entraron así a abordar la polémica suscitada y Berlusconi aprovechó la ocasión para explicar a Zapatero el paquete de medidas aprobado por su Ejecutivo. El primer ministro italiano ni nombró el asunto de la inmigración y se limitó a señalar que España e Italia están decididas a buscar soluciones comunes a problemas comunes. Según sus palabras, son dos países amigos, sus mandatarios también lo son y "no hay ninguna sombra" en las relaciones bilaterales, como no la hubo en el pasado.

Zapatero, que recibirá a Berlusconi en España en otoño para celebrar la habitual Cumbre bilateral, agradeció a Berlusconi una reunión que confirma, dijo, una relación "cordial, positiva colaboradora y europeísta". En su rueda de prensa de balance de la Cumbre, el presidente español aseguró que "fue fácil y será fácil trabajar con él". 

Zapatero insistió en que sólo a través de la cooperación con los países de origen y con un esfuerzo político y diplomático podrá aumentar el número de repatriaciones. "Ojalá la respuesta fuera cambiar las leyes", manifestó tras recordar que él ha trabajado con la legislación del anterior Ejecutivo y que ha ejecutado el mayor número de repatriaciones. Según apuntó, España "ha abierto un camino" y tanto Italia como Francia quieren seguirlo.

"A mí no me verán en la política migratoria anunciando grandes reformas legislativas, pero sí multiplicando la ayuda al desarrollo, abriendo embajadas y consulados y siendo el primer país que responde con dinero a la grave crisis alimentaria mundial", manifestó Zapatero, quien rechazó hablar de una política de izquierdas o de derechas en esta materia.