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Lunes, 2 de Junio de 2008

Arbour alerta sobre el agravamiento de la intolerancia y la xenofobia

EFE ·02/06/2008 - 12:45h

EFE - La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Louise Arbour.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU recibió hoy el último informe oral de la alta comisionada para los Derechos Humanos, Louise Arbour, quien utilizó esta ocasión para alertar al mundo sobre el agravamiento de problemas como la intolerancia y xenofobia contra los inmigrantes y las minorías.

La alta comisionada concluirá su mandato de cuatro años el próximo 30 de junio, dejando vacante uno de los puestos más emblemáticos, visibles y en ocasiones polémico del sistema de la ONU.

En su discurso, Arbour se refirió a la radicalización de las políticas para controlar la inmigración ilegal en Europa y, en ese contexto, dijo que las leyes aprobadas en Italia para criminalizar ese estatus y los ataques contra gitanos de origen rumano son particularmente preocupantes.

Tales hechos -agregó- reflejan las "políticas represivas" de las que se están dotando los países europeos, así como las actitudes de intolerancia y xenofobia, que se están extendiendo entre la población.

Arbour ha desistido de presentarse a un segundo mandato, una decisión que numerosos países han lamentado porque veían en esta canadiense de 61 años a la persona indicada para cumplir con la delicada responsabilidad que su rol impone.

Se trata de un puesto que suele suscitar controversias, que molesta a los gobiernos que son objeto de sus críticas, pero del que esperan más los países que quisieran que sus denuncias fueran más severas, frecuentes y directas.

Arbour, quien ha sido magistrada suprema en Canadá y fiscal jefe de los Tribunales Penales Internacionales de la ONU para la antigua Yugoslavia (TPIY) y para Ruanda (TPIR), asumió el cargo en 2004, tras el asesinato de Sergio Vieira de Mello en un atentado contra la ONU en Bagdad.

La jurista ha asegurado que deja el cargo por razones personales y que se instalará nuevamente en su país.

Fuentes diplomáticas comentaron que la importancia de esta función debería llevar al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a tomar una decisión rápida sobre su sucesor o sucesora, para lo que ya tendría una lista reducida de candidatos.

Entre los nombres que circulan entre las delegaciones del CDH figuran los de Kyung-wha Kang (Corea del Norte), alta comisionada adjunta para los Derechos Humanos; Adama Dieng (Senegal), secretario del TPIR, y Francis Deng (Sudán), relator de la ONU para la prevención del genocidio.

Asimismo, se menciona al embajador de México ante la ONU en Ginebra y primer presidente del CDH, Luis Alfonso de Alba, y a Hina Jilani (Pakistán), quien pronto concluirá su mandato como relatora sobre los activistas de los derechos humanos.

Bajo la gestión de Arbour se concretó uno de los aspectos de la reforma institucional de la ONU, lanzada por su ex secretario general, Kofi Annan.

Ello a través del cierre definitivo de la antigua Comisión de Derechos Humanos, que fue reemplazada hace dos años por un Consejo más pequeño y que tiene como una de sus funciones centrales evaluar los derechos humanos en todos los países, con el fin de evitar que esta temática sea manipulada o utilizada con fines políticos.

Arbour ha afirmado que cuando asumió el cargo encontró una institución que había realizado un trabajo esencialmente normativo, por lo que considera que uno de sus aportes más significativos ha sido el aumentar la presencia del Alto Comisionado en el terreno.