Archivo de Público
Domingo, 1 de Junio de 2008

"Con mantenernos ya me doy con un canto en los dientes"

El oficio artesanal de la sombrerería nada contracorriente

FERNANDO VICENTE ·01/06/2008 - 20:02h

"Nuestro reto no es crecer en facturación, con mantenernos me doy con un canto en los dientes", afirma Miguel García. "Queremos ofrecer un producto más competitivo en precio". No les queda más remedio que reducir los costes de fabricación en un sector en el que la tecnología no ha cambiado en 100 años porque, ante la estrechez del mercado, no tenía sentido la innovación en maquinaria. Con un mercado tan reducido, la producción ha de ser muy diversa, "abarcar lo máximo posible", en palabras de García. En Isesa el pedido mínimo para poner en marcha el proceso es de 20 sombreros. Éstos se fabrican en las mismas máquinas de madera y metal que ya hacían sombreros en la década de 1920. "Tenemos unos mecánicos muy expertos que realizan un mantenimiento constante, a la cubana", explica el director general.


La fabrica sevillana es una de la escasa decena que aún queda en el mundo en las que se lleva a cabo el proceso completo de fabricación, desde la elaboración del fieltro hasta el producto final. Así que Isesa ha decidido explorar la vía de comprar el fieltro y cerrar alianzas de producción con otros fabricantes. En definitiva, volver a sus orígenes, a aquel 1930 en que tres fabricantes acordaron unirse para sobrevivir. "Queremos seguir orientando nuestra producción hacia el mercado judío, porque para ellos el sombrero es una prenda fundamental", concluye Miguel García.

Un mes y 250 pasos diferentes para cada unidad

Un sombrero de calidad como los que fabrica Isesa recorre un total de 250 pasos en su proceso de fabricación. Desde que el pelo de conejo, liebre o castor se introduce en las máquinas que lo ligan y en las máquinas ‘soplosas’ que lo limpian, hasta que se guarda en la caja en que se enviaráa la tienda, pasan 30 días de media. Antes se han fabricado los cascos de fieltro de diferente grosor y textura que después habrán de ser pacientemente moldeadoscon la ayuda de agua y  arena, hasta llegara su forma final.