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Domingo, 1 de Junio de 2008

Las lluvias inundan Vizcaya

El Gobierno vasco activa el Plan de Emergencias de Inundaciones en su fase uno. La situación se fue normalizando conforme avanzaba el día.

¿Qué tiempo hará en tu localidad?

GORKA CASTILLO / AGENCIAS ·01/06/2008 - 13:56h

Mientras muchas piscinas públicas abrían este fin de semana sus puertas, junio se estrenó azuzando las lluvias que durante las últimas semanas han rociado la geografía española. Los equipos de salvamento tuvieron que echar mano de lanchas neumáticas para recorrer las calles de los municipios afectados.

El País Vasco (sobre todo Vizcaya), Navarra y Cantabria han sido este fin de semana las comunidades más perjudicadas por un temporal atípico para estas fechas, a unas semanas de la llegada del verano.

Ríos desbordados. Calles y carreteras convertidas en balsas. Viviendas inundadas, familias desalojadas, suministro eléctrico cortado, vías de trenes cortadas... Es el balance de la tromba de agua que cayó desde la madrugada de hoy y que empezó a remitir a media tarde. Afortunadamente, los daños sólo fueron materiales.

Getxo sumergido



En uno de los barrios de Getxo próximos el agua ha llegado a la altura de las viviendas del primer piso. EFE 


El municipio vizcaíno de Getxo fue uno de los más afectados por el temporal. Amaneció como el delta del Amazonas. Agua donde antes había huertas, agua donde 12 horas antes había cemento. Agua por todas partes. Barrios aislados, decenas de personas desalojadas, entre ellas los enfermos de un centro psiquiátrico. Tristeza y miedo.

Las incesantes lluvias de la noche del sábado habían convertido al minúsculo río Gobela -un torrente casi inapreciable que discurre por la zona baja del municipio- en un gigante desbocado cuyas aguas sucias lo cubrían todo. En el barrio de Aldapa, los patos nadaban junto a una panadería. Por las calles, donde el agua superaba el metro de altura, flotaban contenedores y otro mobiliario urbano.

Algunos barrios de Getxo se quedaron sin suministro eléctrico debido a que varios centros de transformación de Iberdrola se inundaron. El apagón afectó a unos 30.000 vascos, también en el municipio de Berango y en Bilbao.

Idoia Hernández dormía cuando a las 8 de la mañana un vecino llamó a su puerta: "Tienes que sacar el coche y todo lo que tengas del garaje. La policía municipal está avisando de que esto va a peor. Hazlo ahora". En la calle, el agua comenzaba a franquear las barreras del río. Dos horas después llegó el cataclismo.

Los coches policiales habían sido sustituidos por lanchas motoras en una estampa surrealista. Idéntico panorama se podía contemplar en otras localidades como Erandio, Basauri o Alonsotegi, donde los pequeños afluentes del río Nervión parecían haber urdido una venganza.

"No me lo podía creer. Abrí la persiana de mi cuarto y ví a dos ertzainas evacuando a una anciana y su perrito cocker. Pensé: ¡joder con el cambio climático!", asegura Peio, de 21 años, vecino de un primer piso de la calle Izaro, en Aldapa, otra de las localidades vascas más afectadas. Desde su ventana se observaba a los propietarios de los comercios del barrio salvar algunos trastos con el agua a la cintura. Entonces, Peio mira al cielo fiero y frunce el gesto: "Esto no tiene pinta de parar".

Arantza tiene 51 años y la estruendosa masa de agua caída le recuerda a las salvajes inundaciones registradas en Vizcaya en agosto de 1983. Centenares de litros por metro cuadrado que en cuestión de minutos dejaron al territorio sumergido en un lodazal histórico.

Inundaciones de 1983

Fue un desastre traicionero, en plenas fiestas de Bilbao. Una gota fría dormida sobre la ciudad, una ría desbocada y una pleamar extrañamente alta. La ecuación maldita.

Desde entonces, los pueblos de la costa vizcaína viven con las mareas, y a través de ellas a veces calculan su destino natural. Arantza mira al reloj y dice: "A las 3 de la tarde es la pleamar. Si sigue lloviendo -y a las 12 lo hacía con una saña digna de mejor causa- la ría se desbordará y entonces vendrá lo peor". Por esta razón, el Ayuntamiento de Bilbao advirtió a los ciudadanos de que no se acercaran a los márgenes de la Ría y les pidió que retirasen los vehículos aparcados en sus alrededores.

Desde que el sol dió las primeras puntadas al día, la Ertzaintza alertó altavoz en mano, en radio y televisión, de que algunos barrios corrían grave peligro. Diversas vías de la ciudad quedaron cortadas: la Ría se desbordó y cayeron piedras en la calzada.

Además, las lluvias obligaron a cortar dos líneas de los trenes de cercanías de Renfe en Bilbao y una línea de metro. A media tarde, los servicios fueron restablecidos.

La situación obligó al Gobierno vasco a reunir a primera hora de la mañana a la Mesa de Crisis, para coordinar a los responsables de las diversas instituciones que actúan para paliar los efectos de las inundaciones. El Gobierno vasco lanzó un mensaje de tranquilidad a la población, aunque reconoció que la situación era complicada y recomendó sólo salir de casa por situaciones "muy urgentes".

El ministro de Interior ofreció al Ejecutivo vasco y al Cántabro la colaboración de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Alerta en Cantabria

Las imágenes que la lluvia dejó en Cantabria y en Navarra fueron tan apocalípticas como las del País Vasco. Sobre todo en el municipio de Entrambasaguas, pero también Ribamontán, Solózano, Hoz de Anero, Rasines, Solares o Castro Urdiales. La línea regional de Feve (ferrocarriles españoles de vía estrecha) entre Santander y Bilbao permaneció cortada todo el día. Y el río Aguanaz, afluente del Miera, se desbordó y obligó a cortar varias carreteras. A última hora de ayer nueve vías continuaban cortadas o con problemas de circulación.

Las inundaciones aquí también inundaron viviendas y diversas familias tuvieron que ser desalojadas. El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, recordó en su visita a Entrambasaguas que en el municipio se han producido otros episodios de inundaciones. Los bomberos de todos los parques de emergencia, los cuerpos de policía, Cruz Roja y los voluntarios de Protección Civil salieron a las calles a achicar de agua bajos de viviendas.

Navarra decretó su nivel máximo de alerta por las lluvias, que obligaron a realizas una veintena de salidas para achicar agua en locales inundados. La tromba cayó sobre todo en la madrugada del domingo. Los charcos obligaron a cortar diversas carreteras, cuyo tráfico se reinstauró por la mañana. A medida que avanzó el día las lluvias comenzaron a remitir.