Archivo de Público
Domingo, 1 de Junio de 2008

Israel libera a un espía de Hizbolá a cambio de restos de sus soldados

A cambio, Israel obtendría la devolución de los soldados Ehud Golwasser y Eldad Regev, secuestrados por Hizbulá en julio de 2006 y que se desconoce si están vivos o muertos

 

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·01/06/2008 - 08:55h

EFE - Soldados israelíes coloca un bloqueo en una carretera junto a la frontera norte de Israel con el Líbano. El espía libanés Nissim Nasser puesto en libertad hoy en Israel serán entregado a la Cruz Roja Internacional en la frontera.

Emigró a Israel como judío en 1982, llevó una vida ordinaria y sin estridencias, se casó sucesivamente con dos mujeres judías y tuvo tres vástagos, dos niñas y un niño, a los que crió como judíos.

En Israel nadie sospechó de Nissim Nasser hasta su detención en 2002. Se le juzgó y fue condenado a seis años de cárcel por espiar a favor de Hizbolá. Ayer, una vez cumplida la condena, fue devuelto a Líbano y recibido por los chiíes como un verdadero héroe.

“Soy musulmán y nunca me he sentido judío”, dijo Nasser a todo el mundo durante sus últimas horas en Israel, para dejar claro que durante años engañó a las autoridades y a los servicios secretos hebreos.

Nacido hace 39 años en el mismo pueblo del sur de Líbano de donde es oriundo el líder de Hizbolá, Hasan Nasrallah, nada más cruzar la frontera, Nasser enarboló la bandera amarilla del partido chií y se comprometió a seguir luchando al lado de la resistencia.

Las especiales condiciones de su familia le permitieron engañar a Israel. Su padre era chií y su madre judía. La madre, que todavía vive y se cubre modestamente la cabeza con un pañuelo, se convirtió al islam, pero Nasser aprovechó la religión original de su madre para emigrar a Israel como un judío más sin levantar sospechas. Nasser se estableció cerca de Tel Aviv, donde residía la familia de su madre, que emigró a Israel en su condición de judíos.

Esto ocurrió en 1982, el mismo año en que el Ejército israelí invadió la mitad de Líbano y se plantó en Beirut, y el mismo año en que se fundó Hizbolá como movimiento de resistencia contra la ocupación.Pero ayer el Ejército israelí trasladó a media mañana a Nasser hasta la frontera libanesa desde una cárcel situada en el centro del país. La puerta fronteriza se abrió para dejar pasar el jeep blanco que lo transportaba. La Cruz Roja se hizo cargo del espía y lo llevó hasta Líbano. Todas las televisiones libanesas transmitieron en directo la ceremonia.

Se le entregó un ramo de flores blancas y el espía alzó los brazos haciendo el signo de la victoria. Sus primeras palabras fueron de agradecimiento a Hasan Nasrallah.
Hace sólo unos días las autoridades israelíes revocaron la nacionalidad que Nasser obtuvo en 1982, pero en Israel se han quedado sus tres hijos, todos ellos de corta edad.

Negociaciones avanzadas

Las autoridades hebreas dijeron que la entrega del espía no forma parte del canje de prisioneros que están negociando con Hizbolá desde hace casi dos años, y que según diversas fuentes es un acuerdo prácticamente cerrado.

Pero poco después de que el espía libanés cruzara la frontera, Hizbolá llamó a la Cruz Roja y le entregó un pequeño féretro con restos de soldados israelíes que murieron en la guerra de hace dos años. Un portavoz de la Cruz Roja manifestó que la entrega se trataba de una “sorpresa completa”.

El féretro llegó poco después a Israel y fue llevado a un instituto forense en el centro del país, donde ahora será examinado por médicos y rabinos para determinar si los restos corresponden efectivamente a soldados desaparecidos en combate.

Hay que señalar, sin embargo, que estos restos no son los de los dos soldados que la milicia libanesa capturó en julio de 2006 en la frontera con Israel. En realidad, Hizbolá no ha dicho si ambos soldados se encuentran con vida o perecieron en la operación en que se les capturó. El canje de los dos soldados , reservistas, se podría producir de manera inminente en los próximos días.