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Martes, 30 de Octubre de 2007

La inflación se desboca al 3,6%

El índicador adelantado se incrementa nueve décimas respecto al mes de septiembre, la mayor subida en la década de vida del dato.

B.CARREÑO / A.M.VÉLEZ ·30/10/2007 - 21:29h

"Es un mal dato, sin paliativos". Así de contudente se mostró ayer el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Pedro Solbes, que reconoció, no se esperaba el dato de la inflación adelantada (IPCA) en octubre: 3,6%.

El dato publicado ayer, un indicador provisional que el Gobierno envía a Bruselas para calcular la inflación conjunta de la UE, no viene desagregado por componentes, pero el titular de Economía tiene muy claros los culpables del repunte: el crudo y los alimentos.
Solbes, que participó en el foro "Perspectivas KPMG", no ocultó su sorpresa ante el inusitado (las nueve décimas añadidas al dato de septiembre supone el mayor alza intermensual del IPCA desde que existe) repunte y por la "novedosa" aportación de los alimentos a la inflación.

En su discurso, el ministro reconoció que Competencia debe "vigilar" estas subidas de precios ya que en escenarios de "fuertes fluctuaciones" se pueden dar "prácticas colusorias". Es decir, hay peligro de que se pacten los precios.

Sin merma al crecimiento

En cualquier caso, el responsable de Economía trató de suavizar la posible inquietud generada por el dato, al asegurar que España había mantenido altas tasas de crecimiento en periodos en los que el crudo se disparaba, como sucedió entre 2004 y 2006. La inflación armonizada subió hasta el 4,2% en enero de 2006, cuando el barril de Brent cotizaba a 60 dólares, casi un 50% menos respecto al precio de cierre de ayer.

"Los episodios alcistas han tenido un impacto efímero en la economía", aseveró Solbes. Según el vicepresidente, la contención salarial en España durante estos años ha sido uno de los principales frenos de la subida de la inflación, "los empresarios y los trabajadores han asumido equitativamente la pérdida de renta", aseguró además de felicitarse por haver "evitado las dañinas espirales precios-salarios sufridas en los setenta". También recordó que ante las subidas de los combustibles, una reducción de impuestos o subvenciones serían medidas contraproducentes.  "La flexibilidad de la economía española" ha sido determinante para minimizar las consecuencias de los altos precios, según el ministro.

Previsiones para fin de año

Pese al mal dato, Solbes se mostró confiado en la moderación de los precios para el final del ejercicio. Los expertos no son de la misma opinión. Así, Antoni Espasa, del Instituto Flores de Lemus, cree que la inflación permanecerá en torno al 3,6% hasta enero próximo y que acabará 2008 en el 2,7%, "porque es de esperar que la energía baje". Este experto esperaba un repunte del 3,4% para este mes y cree "muy probable" que, del alza del 0,9%, cinco décimas estén ligadas a la energía y las otras cuatro se repartan entre artículos de temporada y alimentos. "Puede que hayamos subestimado la subida de los alimentos porque la información que existía era muy difusa", dice.

Los precios en origen de los alimentos han caído ligeramente en la última semana pero al inicio de octubre registraron subidas récord, que aún deben trasladarse a la venta al público. La industria alimentaria cree que la situación actual no es coyuntural, sino estructural. "No estamos ante un chaparrón, sino ante un aviso de tsunami", dijo ayer el secretario general de la Federación de Industrias de Alimenación y Bebidas (FIAB), Jorge Jordana. En este sentido, el representante de la patronal alimentaria recordó que "son muchos los problemas que se generan para las industrias del sector" y  que existe la necesidad de "un cambio profundo en la producción agraria y agroalimentaria" en toda Europa.