Archivo de Público
Martes, 30 de Octubre de 2007

El último estirón del Prado abre sus puertas

Se cierra, después de 16 años, una de las etapas más difíciles de la pinacoteca nacional, con 16.500 metros cuadrados nuevos y todos tranquilos hasta que ya no quepan más cuadros

PIO H. RIAÑO ·30/10/2007 - 12:59h

El vestíbulo rojo de la ampliación del Museo del Prado, en Madrid. AFP

“Esta ampliación ha permitido a la institución afianzar la colección, para vivir holgadamente las próximas dos generaciones”, y entonces ya veremos.

El arquitecto Rafael Moneo ha rematado una ampliación que le ha colocado en el cenit de su carrera, pero le ha costado unas cuantas canas. “Creo que sí es un hito en mi carrera. Todos somos conscientes de lo que significa el Prado, su colección de pintura y su edificio”, reconoce a Público.

Lo cierto es que tanto él como el director del museo, Miguel Zugaza, han sido los dos motores de la obligada ampliación. “No es una ampliación hecha para epatar o asombrar, permite que el edificio de Villa-nueva siga viviendo”, explica Rafael Moneo.

Se han conseguido 16.500 metros cuadrados nuevos para las exposiciones temporales en el edificio Jerónimos, para rehabilitar el Casón del Buen Retiro (y convertirle en centro de estudios), para abrir el acceso por la puerta de Velázquez, nueva distribución de la colección permanente y restauración de las salas del edificio Villanueva.

Y, en 2008, la última fase del proyecto: recuperar el salón de Reinos y mandar al Museo del Ejército (actualmente en ese edificio) a Toledo.
Entre el 31 de octubre y el 4 de noviembre, para celebrar la ampliación, el Museo del Prado recibirá a todo hijo de vecino con entrada gratis .
Bienvenidos sean

Al tiempo, se abre la exposición temporal El siglo XIX en el Prado, hasta el 20 de abril de 2008, y que abarca el arte español desde la fecha de
fallecimiento de Goya hasta el día en que nace el otro de los grandes, Picasso.

El nuevo recorrido, tras pasar la puerta de Velázquez, sitúa al visitante en el antiguo salón de actos, ahora Salón de las Musas (para el que Moneo ha pensado en un tono rojo, que ha sido institucionalizado hasta en el diseño de la nueva ropa de los trabajadores del museo), con las bellas esculturas de Cristina de Suecia. Pasamos las salas y llegamos al claustro con otro conjunto escultórico magnífico, el de los Leoni, en homenaje a Carlos V y Felipe II.

Será un nuevo Prado, más próximo a la realidad de los grandes museos actuales y al ideal en la que pensó Zugaza hace cinco años: un lugar de encuentro popular, íntimo y sensible.