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Lunes, 29 de Octubre de 2007

Los bosques españoles ya han cumplido con Kioto

Los 16 principales macizos forestales han absorbido 657 millones de toneladas de CO2

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·29/10/2007 - 08:02h

Los bosques españoles tienen asignada, en la Estrategia Española de Cambio Climático, la absorción de 5,8 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) anuales, 29 millones en cinco años, para alcanzar los objetivos del Protocolo de Kioto en el período 2008-2012. Y los bosques ya han cumplido.

Los macizos forestales han confinado 657 millones de toneladas de CO2 en los últimos 20 años, según un estudio coordinado por Felipe Bravo, profesor de Planificación Forestal de la Universidad de Valladolid. La absorción de dióxido de carbono en las masas forestales españolas ha aumentado un 36% por decenio, lo que equivale a un 3,18% anual.

El CO2 es el principal gas de efecto invernadero.Este aumento de la capacidad de los bosques como sumideros de carbono se debe a un aumento de la superficie forestal española y a un incremento de su densidad. Así, llama la atención el crecimiento de los bosques en el País Vasco, Pirineos y la Sierra de la Demanda (Castilla y León y La Rioja).

Sierra de la Demanda

En este último caso, Bravo comenta que esta masa forestal tiene una "larga tradición de gestión, con implicación de los vecinos que obtienen rentas por mantener ese bosque en buen estado". Las rentas son directas, con la venta de madera o la recolección de setas, o indirectas, con el turismo. "Hay que contar con la sociedad rural y realizar una gestión forestal para seguir potenciando los bosques como sumideros. Si no, con el cambio climático, se prevé que en 2050 los bosques pasen a ser emisores de CO2", añade.

La vegetación tiene capacidad de absorber dióxido de carbono gracias a la fotosíntesis, ya que para producir materia orgánica (hojas y raíces), el árbol necesita CO2 y sol. De esta forma, los árboles y demás plantas contribuyen a mitigar el cambio climático porque disminuyen las concentraciones, explica Tarsy Carballas, profesora de investigación del Instituto de Investigaciones Agrobiológicas de Galicia (CSIC).

La producción de biomasa o sustancias húmicas, como la descomposición de las hojas, por parte de los árboles, es el primer paso para que el suelo fije CO2. "Las sustancias húmicas son más estables que las hojas y pueden fijar el CO2 durante miles de años, frente a las hojas que los fijan durante un año o la madera, unos cinco años", apunta Carballas.

Los incendios, por el contrario, son enormes emisores de dióxido de carbono a la atmósfera, al igual que la deforestación, que "influye negativamente en la mitigación del cambio climático e imposibilita disminuir las concentraciones de CO2", afirma Carballas.

Árboles versus coches

A modo de ejemplo práctico, para compensar las emisiones que produce un coche se necesita una hectárea de un bosque de productividad baja (hayedo o rebollar), mientras que uno de productividad alta (eucalipto o pino silvestre) puede contrarrestar las emisiones de 21 vehículos que emitan 125 gramos de CO2 por kilómetro, según los cálculos de los autores del estudio, publicado por la Fundación Gas Natural.

Sin embargo, Bravo advierte de la necesidad de mantener diversidad de especies para preservar los diferentes ecosistemas y escapar de la tentación de homogeneizar los bosques con la misma especie arbórea.

Los autores del estudio defienden la necesidad de que, a cambio del cuidado de los bosques, haya un pago. Bravo hace hincapié en la diferencia existente entre valor y precio: "El bosque tiene un valor, pero parece no tener un precio". Para conseguirlo, propone la promoción del uso de los productos forestales mediante incentivos fiscales o campañas de concienciación.

A pesar del papel de los bosques como sumideros, el estudio concluye que pueden ser parte de la solución al cambio climático, pero "no servirán de nada sin un cambio en el estilo de vida basado en el consumo y en el desarrollismo sin límites".