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Viernes, 23 de Mayo de 2008

Robert Frank, el hombre que nos descubrió América

La Fábrica publica por primera vez en castellano Los americanos, la serie de imágenes que cambió la fotografía

PAULA CORROTO ·23/05/2008 - 22:20h


"Viajar por el país y fotografiar lo que sea". Esta es el texto que incluyó Robert Frank (Zürich, 1924) en una carpeta llena de fotos cuando solicitó una beca a la Fundación Guggenheim para retratar los EEUU. Era el año 1955.

El resultado -86 imágenes- marcaba un punto de inflexión en el arte de la fotografía. Con la serie Los americanos, publicada en París tres años después, Frank, casi sin quererlo, se había inventado la nueva América.

La más cruda, la más alegre, la más beat. Ese gran icono pop que aún perdura en la mirada contemporánea."Robert Frank se tragó un poema desde la misma América y lo pasó a fotografía haciéndose un sitio entre los grandes poetas trágicos del mundo", escribió Jack Kerouac en el prólogo de la serie.

Un texto que ahora por primera vez se puede leer en castellano con la reciente publicación del libro por La Fábrica, 50 años después de su primera edición.

Por eso, suena a delito no dejarse llevar ahora por esa perfecta combinación de imágenes descritas por la voz en off de un Kerouac, una vez más en estado de gracia. ¿Y cómo es esa iconografía creada por Frank? La América más imaginable, y a la vez, la más verdadera, alejada de las luces fantasiosas del neón. 

No faltan un 4 de Julio con su banderón de barras y estrellas, George Washington y Abraham Lincoln, una enfermera negra con un bebé blanco entre los brazos, los ancianos al sol de Florida, el edificio Metropolitan de Nueva York, la ruta 66 entre Flagstaff y Winslow, la jukebox, el hot-dog, el Yom Kippur, el vaquero con cigarrillo (antes de que Marlboro se adueñara de la imagen), y por supuesto, el rebelde en moto en plena era James Dean, Marlon Brando y Allen Ginsberg.

Radical cotidianidad

Sin embargo, la americanidad de las imágenes en blanco y negro no es lo único que convierte a Robert Frank en un grande. Según explica el fotógrafo madrileño José Manuel Navia a Público, hay muchos elementos más: "Frank siempre tenía una frase y es que cualquier buena foto tiene que encerrar algo de la humanidad del momento. Con esto no se refería a la denuncia del fotoperiodista de guerra, sino a ese compromiso radical con la cotidianidad", afirma.

Otra de las características es que el objetivo del fotógrafo supo taladrar el ombliguismo norteamericano.

Ni eran tan guapos, ni tan listos, ni tan altos como decía Hollywood y la publicidad de posguerra. Frank también expone al viejo, al niño pobre o a la actriz sola entre la marabunta.

"Cuando Los americanos se publicó en EEUU, aunque a muchos les encantó, a bastantes también les molestó porque era de las primeras veces que se exponía crudamente la sociedad norteamericana", señala a este periódico el fotógrafo argentino Matías Costa.

Por último, si algo consiguió Robert Frank con esta serie fue convertir la fotografía en arte, en antropología, e incluso, en literatura, como afirma el también fotógrafo Luis Baylón. Su objetivo supo captar esa mirada, ese gesto, breve, simple, pero tan intenso, que es de los que se quedan en la retina. Grandes del cine como François Trauffautt le deben mucho al objetivo de Frank.

Han pasado 50 años desde la aparición de Los americanos. Cinco décadas para que Kerouac nos hable de esa mirada de la ascensorista y nos pregunte ¿Cómo se llama?. Demasiado tiempo.