Archivo de Público
Viernes, 26 de Octubre de 2007

Un localizador al servicio del alzhéimer

Dos jóvenes sevillanos desarrollan el sistema Keruve para ubicar a los enfermos mediante tecnologías GPS y GSM

OLIVIA CARBALLAR ·26/10/2007 - 19:41h

“Soy un privilegiado; la gente me conoce por la calle y así es muy difícil perder la identidad”. El ex presidente catalán Pasqual Maragall explicaba con esta ternura el pasado fin de semana cómo es la enfermedad que padece, el alzhéimer.

Pero los síntomas llevan a menudo a la desesperación a la mayor parte de personas diagnosticadas en España –600.000, según la Confederación Española de Familiares de Enfermos de Alzhéimer y otras Demencias (CEAFA)– y, en especial, a sus familiares.

En muchos casos, como el que ocurrió el pasado agosto en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), tienen que afrontar la muerte de un enfermo que sale a dar un paseo y se pierde.
Contra este tipo de impotencia, dos jóvenes sevillanos, Abilio Caetano y Francisca García, han creado un sistema que funciona con tecnología GPS y GSM y permite saber en todo momento dónde se encuentra una persona afectada por la enfermedad. El localizador está compuesto de una pulsera que se pone el paciente y un receptor que conserva su familia.

“Cuando el familiar quiere saber dónde se encuentra el enfermo, sólo tiene que pulsar un botón del receptor, que le manda una señal a la pulsera. Luego, la pulsera envía la posición exacta al receptor”, explica Caetano, de 27 años. Y añade: “La pulsera dispone además de un cierre de seguridad que únicamente puede abrir el familiar con una herramienta especial de apertura”.

El proyecto nació cuando los dos jóvenes todavía estudiaban Ingeniería de Telecomunicaciones. “Nos presentamos a un concurso de emprendedores y ganamos el primer premio, con una financiación de 12.000 euros”, recuerda Caetano. Los creadores cuentan además con el aval de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía. El dispositivo, al que han llamado Keruve, “en honor a los ángeles protectores querubines”, cuesta 980 euros.

El presidente de CEAFA, Emilio Marmaneu, opina que cualquier nueva tecnología que mejore la atención a los pacientes y la calidad de vida tanto de ellos como de sus familiares es una buena noticia. De Keruve, opina que es “bastante útil” en la fase inicial de la enfermedad y destaca asimismo que no tiene ningún coste mensual de mantenimiento, a diferencia de otros aparatos similares en el mercado.

La enfermedad de alzhéimer es un mal neurodegenerativo de origen aún desconocido. Se caracteriza por la aparición progresiva de una serie de síntomas que se agravan con el tiempo, desde pérdida de memoria y desorientacion en el tiempo y en el espacio hasta la incapacidad total para  valerse por uno mismo.

En primera persona: "Mi suegra a veces no sabe ni dónde está"

Dolores vive en Zaragoza con su marido, que está fuera mañana y tarde porque trabaja. Ese tiempo Dolores lo pasa en casa de su hija Beatriz y su yerno Carlos. Pero no lo hace, como muchas abuelas, para cuidar a sus nietos los días laborables, sino para que la cuiden a ella, porque “se desorienta”. Dolores no tiene ni 60 años y hace ya cinco que comenzó a sentir los síntomas del alzhéimer.

“Se viene a casa porque mi mujer ahora no está trabajando y la puede cuidar porque a veces no sabe ni dónde está”, dice Carlos en conversación telefónica. Un día, rastreando en Internet, esta familia encontró el localizador Keruve y se puso en contacto con la empresa.  Hace ya casi dos meses que Dolores lleva en su muñeca el brazalete y el resultado, dicen, “es estupendo”. Para Carlos, todo son ventajas: “Es muy manejable, muy fiable cuando te señala el sitio donde se encuentra y, sobre todo, no se lo puede quitar”. El único inconveniente es que cuando su suegra está en un lugar cerrado, tarda “más de cinco minutos” en detectar la posición exacta.

“Angustia enorme”

No es la primera vez que los familiares de Dolores utilizan un sistema de localización. “Compramos uno hace un tiempo y lo tuvimos que devolver porque los datos de posicionamiento tenían fallos de hasta 200 metros”, aseguran. A Carlos se le entristece la voz cuando recuerda las veces que alguna vecina ha tenido que traer a casa a su suegra porque se había perdido en el barrio: “Había salido a comprar o a pasear al perro. Y la angustia es enorme”. Cree que el aparato deberá perfeccionarse más para que la localización sea inmediata, pero aun así lo recomienda.  “Es una enfermedad que va avanzando poco a poco y que afecta a la familia entera, por eso cualquier proyecto así es bienvenido”, afirma.