Martes, 6 de Mayo de 2008

Los prejuicios raciales enturbian la crisis de Bolivia

La belleza es el santo y seña de los jóvenes de Santa Cruz para distinguirse de la población de origen indígena.

FEDERICO PEÑA ·06/05/2008 - 20:44h

Un grupo de chicas pasa junto a un mural del sí en Santa Cruz. Leo la Valle / efe

Desde que soy candidata a Miss Santa Cruz, la gente me saluda y ya no tengo problemas de discriminación". Mulata, con un biquini que ensalza su figura enjuta, Daiana Angola (16 años), sabe que sus largas piernas -lo que más le gusta de su cuerpo-, han sido su salvoconducto para pisar fuerte en suelo camba (originaria de Santa Cruz).

Desde entonces, disfruta de las mieles de sentirse aceptada, pero reconoce que "hay mucho racismo aquí". Cruceña de nacimiento, esta hija de mulatos de las yungas -los valles subtropicales cercanos a La Paz-, ensaya duro para cumplir su sueño de convertirse en Miss Santa Cruz.

Brazo en jarro, caderita para aquí, cola afuera para allá, Daiana acata el un, dos, tres del profesor. "Claro que he votado por el sí (al referéndum autonómico)", gritan las concursantes al unísono.

"Nuestro trabajo es ser embajadoras de la belleza y de la cultura de Santa Cruz. Yo viví en Argentina y la gente se sorprendía al verme. Creen que los bolivianos somos todos feos, pobres e indígenas", suelta una de las candidatas.

Al ritmo de la campaña del sí, los diarios locales han hecho una cobertura de la elección de Miss Santa Cruz, el 15 de mayo, casi con el mismo fervor patriótico.

"La belleza no es un juego aquí. Las misses representan el sueño de toda chica guapa", revela Tatiana Limpias, gerente de Gloria Producciones, la firma encargada del evento.

Las misses son la columna vertebral de la imagen cultural que Santa Cruz quiere exportar. Para mayor prueba, Tatiana muestra las fotos de sus chicas en las tomas de posesión de los presidentes: "Aquí hay una miss en la asunción de Jaime Paz Zamora, y aquí hay otra en la de Hugo Bánzer" (dictador entre 1971 y 1978 y presidente democrático entre 1997 y 2001).

La fiesta de los ‘camba'

El Equipetrol, un barrio a pocas calles de aquí que concentra la movida nocturna de los niños bien de la nación camba, es decir los blancos de Santa Cruz, es pura fiesta el domingo por la noche.

Los cambas salieron en sus todoterrenos a celebrar el triunfo del sí y sazonaron su euforia con un botellón. Cubierta con un traje verdiblanco, los colores cruceños, Rocío baila al ritmo distorsionado de "los cambas se han levantao con ga-nas de fes-te-jar".

Su novio, Daniel Pasquier, 24 años, es ingeniero y dice ser hijo de un fundador de Nación Camba y de clase alta. "Quieren hacer parecer que somos todos secesionistas y que odiamos a los collas (los indígenas), pero no es así", dice.

Su amigo Rodolfo es argentino de nacimiento, arquitecto de profesión y "camba de sentimiento". Llega con un cajón de cervezas e irrumpe en la conversación para cargar contra sus enemigos.

"Antes del aymara ése (en referencia al presidente Evo Morales) no existía ese sentimiento. Ellos son mucho más racistas que nosotros", se queja.

"¿Entonces, ustedes son racistas?", se le pregunta. "Decir colla de mierda es un dicho, no es que los odiemos. Pero sí somos diferentes y no nos queremos, para qué mentir". A un lado, Luis Salazar, canadiense, le firma una bandera cruceña a su hermano, que regresa a Vancouver. Cuando todos van a por otra cerveza, se acerca y en un susurro, dice: "Si cualquiera de ellos, que se creen blancos, va a España, se van a sentir como los collas aquí".

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