Martes, 6 de Mayo de 2008

Los demócratas se lanzan en busca del voto obrero

Clinton promete rebajas en gasolina mientras Obama intenta alejar su perfil de elitista

ISABEL PIQUER ·06/05/2008 - 20:11h

Los obreros blancos han salvado la candidatura de Clinton.

Es el hombre más buscado de estas primarias y sin duda de las elecciones del próximo noviembre: el obrero, el blue collar (el cuello azul, por lo del mono), el que navega en las turbulentas aguas demócratas y las procelosas corrientes republicanas.

Hillary Clinton lo ha convertido en el héroe de su campaña y Barack Obama intenta convencerle de que ser negro no importa. Incluso John McCain ha empezado a hacerle guiños.

El votante blue collar, con sus valores conservadores, tradición sindical y cliente de las cafeterías de carretera es víctima de la crisis industrial. Ha visto su nivel de vida empeorar pese a la prosperidad de estos últimos años y ahora está pagando el precio de unas hipotecas abusivas y de una gasolina por las nubes.

La gasolina de hecho ha centrado el debate de estos últimos días. Clinton, al igual que McCain, ha propuesto suspender los impuestos sobre el carburante durante los meses de verano, una medida que Obama ha calificado de demagógica porque beneficiaría a las petroleras y sólo supondría un ahorro de 30 dólares para el consumidor medio.

Pero no hay reglas en la caza al hombre blanco y cualquier promesa vale. De momento la ex primera dama es la que mejor ha sabido apelar a su frustración (que no "amargura" como tan torpemente dijo Obama en San Francisco y tan caro le ha costado).Y

Y ha funcionado. El voto obrero dio a la candidata su victoria en Ohio, le permitió sobrevivir en Pensilvania, debía confirmar su avance en Indiana (al cierre de esta edición no se conocían todavía los resultados) y previsiblemente le dará una nueva ventaja en Virginia Occidental la semana que viene.

Ayer, Bill Clinton, que ya no mete la pata como antes, se paseó por las verdes colinas de Winston-Salem, en el corazón de Carolina del Norte (donde ayer también se celebraron primarias), vendiendo los méritos populares de su esposa.

La conversión de Hillary

Esta conversión en mujer del pueblo ha despertado más de una ironía. Como dice un reciente artículo de "The New York Times", Clinton, "que no ha pisado una gasolinera en más de una década, que, con su marido, ha ganado 109 millones de dólares en los últimos ocho años, y que se va de vacaciones con Oscar de la Renta, se ha transformado en un héroe de la clase obrera".

Obama, mientras, se ha pasado la última semana haciendo olvidar el apetito mediático de su controvertido pastor, Jeremiah Wright, que en varias intervenciones ante la prensa volvió a jugar el papel del angry black man (el hombre negro airado) que tantos recelos despierta en el electorado demócrata más tradicional.

El senador por Illinois ha privilegiado los bares, las fábricas, las boleras, las canchas de baloncesto y los restaurantes a los actos multitudinarios de las últimas primarias en su intento por acercarse al hombre blanco y luchar contra la percepción de su presunto elitismo.

En Beech Grove, una diminuta población de Indiana (14.000 habitantes) se pasó una hora con su mujer, Michelle, en la casa de Mike Fisher, un trabajador ferroviario a punto de perder su empleo, escuchando sus cuitas.

Muchos en el Partido Demócrata temen que a medio plazo estas diferencias se cimenten, dividan el voto por líneas raciales, resulten insuperables en noviembre y supongan una hemorragia de votantes: blancos conservadores hacia los republicanos si Obama consigue la nominación; abstención afro-americana si gana Clinton.

Es lo que esperan los republicanos. También están al acecho del hombre blanco. John McCain, que estos días ha estado por Carolina del Norte, con un perfil más bajo que sus rivales, ha dicho claramente que basa su estrategia en reconquistar los "demócratas de Reagan", con los que espera llegar a la Casa Blanca.

El doble discurso de las armas de fuego

Tras sus triunfos en Ohio y Pensilvania, Hillary Clinton ha decidido explotar al máximo su nueva imagen de mujer próxima a la clase trabajadora. Pese a que durante su trayectoria ha sido una firme defensora del control de armas, Clinton ha pasado a ser una ferviente partidaria de la segunda enmienda de la Constitución en la que ser recoge el derecho de poseer armas.

En su agresiva campaña contra Obama, Clinton ha criticado al senador por Illinois por su doble discurso sobre el control de armas. En un anuncio difundido por la candidatura de la senadora por Nueva York, se recogen las diferentes posturas de Obama: en Chicago hablando a favor de limitar el acceso a las armas de fuego y en Idaho defendiendo la segunda enmienda.

En el anuncio aparece un rifle en el que han invertido la imagen. El resultado es un modelo inexistente para zurdos de la marca Mauser.
El rifle original cuesta 2.200 dólares, un lujo para los votantes a los que aspira Hillary Clinton