Martes, 6 de Mayo de 2008

Europa encara el debate sobre los transgénicos

Los comisarios europeos determinan desde hoy en Bruselas si admiten nuevos cultivos genéticamente modificados

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·06/05/2008 - 23:01h

Pancartas contra los OGM, en el Arco del Triunfo de París, en 2007. AFP

Los comisarios europeos se reúnen en Bruselas, en un encuentro informal del llamado Colegio de Comisarios, para celebrar un debate de orientación en torno a los organismos genéticamente modificados (OGM), o transgénicos. No se votará un sí o no definitivo a estos cultivos, pero será una primera toma de posición respecto a futuras decisiones importantes.

Además de discutir sobre la posibilidad de aprobar nuevos cultivos, la Comisión Europea debatirá sobre la moratoria de Austria a los transgénicos, qué posición adoptar en la importación de cereales modificados genéticamente para alimentación de ganado, así como si es oportuno o no reformar el proceso regulatorio de este tipo de semillas. A este respecto, Francia defiende que se incluyan factores socio-económicos en el proceso de evaluación, mientras que Alemania reclama que se despoliticen las decisiones y las soluciones sean técnicas.

El pasado octubre, el comisario de Medio Ambiente, Stavros Dimas, decidió paralizar cualquier decisión sobre nuevas variedades de cultivos de maíz en la UE. En la actualidad sólo se cultiva el maíz MON810, que comercializa Monsanto. La polémica sobre estas plantaciones permanece viva desde entonces. Las empresas Syngenta y Pioneer siguen defendiendo la aprobación de dos tipos de maíz transgénico para su cultivo en la UE y Basf hace lo propio con su patata modificada genéticamente, que sería la primera transgénica que se cultiva en el mundo. Si la Comisión Europea da el visto bueno a los tres cultivos, serían los primeros desde 1998, cuando se autorizó el MON810.

Frente a estas solicitudes, las organizaciones ecologistas reclaman la prohibición del cultivo de los OGM, por sus supuestos riesgos para la salud y el medio ambiente.

Maíz transgénico para el ganado 

España es el primer país europeo en plantaciones de maíz Bt, resistente al taladro, con unas 75.000 hectáreas en 2007. Al mismo tiempo, es un país deficitario en producción de alimento para ganado y la mayor parte de este maíz transgénico se destina en la actualidad a la cabaña ganadera. Además de España, se cultiva maíz modificado en Portugal, República Checa, Eslovaquia, Alemania, Rumanía o Polonia. Por el contrario, Grecia, Austria, Polonia, Italia y Hungría cuentan con moratorias.

Francia es, desde hace años, escenario del más duro enfrentamiento, entre los lobbies de la biotecnología y una opinión pública decidida a conservar su libertad de consumir productos libres de transgénicos. El resultado está siendo un culebrón parlamentario sin fin, una moratoria del maíz Bt que se alarga y la perspectiva de una re-movilización de los manifestantes ecologistas, informa Andrés Pérez.

La Asamblea Nacional francesa examinará el próximo martes en segunda y definitiva votación el proyecto de ley sobre los transgénicos, que contiene una enmienda restrictiva para las nuevas semillas, aprobada gracias al empuje del diputado comunista rural André Chassaigne, que dice que los transgénicos "sólo podrán ser cultivados, comercializados o empleados" cuando "respeten" los "ecosistemas locales" y la agricultura sin transgénicos, todo ello "en total transparencia".

En Gran Bretaña la línea oficial, articulada en 2004, mantiene que no hay ninguna justificación científica para prohibir los cultivos de OGM, informa Lourdes Gómez. El movimiento anti-transgénicos ganó una gran batalla en 1999, cuando las principales cadenas de supermercados impusieron un veto voluntario a la venta de estos productos. La corriente contraria toma fuerza, sin embargo, a raíz de la carestía de alimentos.

 

Las empresas defienden la seguridad

Las empresas de biotecnología aseguran que la ley europea es la más rigurosa en materia de transgénicos y que prueba de ello es la demora en la aprobación de variedades para su cultivo. Syngenta empezó los trámites para que se permitiera el cultivo de su maíz Bt11 en los países miembros en 1997 y 11 años después todavía no lo ha obtenido. En EEUU la media de una autorización de transgénico es de entre tres y cuatro años. El director de Asuntos Regulatorios de la compañía, Esteban Alcalde, apunta la paradoja de que se permita la importación del grano y la carne de ganado que se ha alimentado de estas semillas, pero no el cultivo en Europa. El maíz Bt11 se cultiva desde 1998 en EEUU, Canadá, Suráfrica, Japón y Argentina. La misma trayectoria ha seguido el maíz 1507 de Pioneer, cultivado desde hace tres años en EEUU, Canadá, Argentina y Brasil, y con licencia para importarse a Europa para el consumo humano y animal, pero no cultivo directo. Alcalde indica que la OMC ya ha dado la razón a EEUU, Argentina y Canadá, en un recurso contra la UE, por obstruir el comercio internacional sin motivos científicos ni tener razones de salud.

Los ecologistas se oponen al cultivo en la UE

Las organizaciones ecologistas Greenpeace y Amigos de la Tierra se oponen a la aprobación de nuevas variedades de maíz transgénico y a la patata modificada genéticamente para su cultivo en la UE, por sus posibles impactos en el medio ambiente y en la salud humana. Advierten de que los maíces Bt11 de Syngenta y 1507 de Pioneer son resistentes a pesticidas, mientras que la patata contiene un gen resistente a ciertos antibióticos. Las “incertidumbres” sobre sus efectos han llevado a Greenpeace a reclamar que se respete la ley y no haya una autorización hasta que los organismos científicos de la UE puedan dar evaluaciones fiables en dos años. Marco Contiero, de Greenpeace, apunta además que de los 20 científicos que trabajan en la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, 18 son químicos, pero no expertos medioambientales, y apunta que “curiosamente la Comisión Europea siempre hace caso a la agencia de seguridad y nunca se opone”. Greenpeace reclama una reforma de la agencia y que sus informes no se basen sólo en los datos que proporciona la industria, sino en investigaciones independientes.

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