Martes, 6 de Mayo de 2008

Un 25% de los perros domésticos españoles está gordo

Un 40% tiene exceso de peso debido al sedentarismo

EFE ·06/05/2008 - 19:12h

Un 25% de los perros domésticos españoles sufre obesidad y hasta un 40% tiene exceso de peso debido al sedentarismo, acompañado de una mala alimentación, provocada en ocasiones por una dieta que incluye dulces y golosinas, alerta un informe de Laboratorios Esteve.

La alta incidencia de la obesidad que se registra entre los humanos ha alcanzado ya a sus mascotas y este "exceso de kilos" puede provocar en estos animales, señalan las mismas fuentes, una reducción de su esperanza de vida de hasta dos años, así como artritis, trastornos cardiovasculares, diabetes, alteraciones en su función reproductora u otras enfermedades.

Cuando el animal supera el 10% de su peso ideal se considera que tiene sobrepeso, y si sobrepasa el 20% el problema es ya de obesidad.

Razas con riesgo 

El informe señala que ciertas razas caninas presentan más riesgo de padecer obesidad, como ocurre con los Labrador, Cocker Spaniel, Golden Retriever, Beagle, Teckel, Pastor de Shetland, Basset Hound, Terrier, entre otros.

La obesidad es mayor entre las hembras y entre los perros y perras castrados

La obesidad es también mayor entre las hembras y entre los perros y perras castrados, con el doble de probabilidades de sufrir sobrepeso, apunta el estudio de este laboratorio, que subraya que el exceso de kilos se debe también al sedentarismo y recalca que "si el dueño no hace ejercicio físico, el perro difícilmente lo hará".

El problema se acentúa además por la falta de tiempo libre y el consumismo alimenticio, que hacen que a la mascota de la familia "se le consienta casi todo, incluidos malos hábitos alimenticios como el picoteo y las golosinas que se le dan como premio o muestra de afecto", según el director general de Esteve Veterinaria, Emilio Gil.

Señales de reconocimiento 

Existen señales que ayudan a reconocer si un perro está gordo: la dificultad para palparle las costillas, el agotamiento o la poca resistencia del animal al ejercicio después de un largo paseo o de jugar un rato en el parque o su ansiedad con la comida.

En el mercado ya se comercializan productos que ayudan a controlar el peso de los animales, que reducen la absorción de grasas y disminuyen su apetito, ya que al aumentar la sensación de saciedad el perro deja de pedir o buscar comida a todas horas, lo que permite que a su dueño le sea más fácil ayudarle a seguir el tratamiento.

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